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martes, 26 de junio de 2007

FIL 2007: La UCSS presentará La Eneida, de Virgilio y Un río de palabras. Estudios sobre literatura y cultura de la Amazonía


Para la 12ª Feria Internacional del Libro (FIL-Lima), organizada por la Cámara Peruana del Libro, la Universidad Católica Sedes Sapientiae ha preparado una serie de actividades que incluye la presentación de dos nuevos títulos, un taller de animación a la lectura, una conferencia y la proyección de dos documentales.

De esta manera, además de participar con la exhibición de toda su producción editorial, la UCSS presentará el jueves 19 de julio el libro Un río de palabras. Estudios sobre literatura y cultura de la Amazonía, conjunto de estudios literarios y ensayos sobre la amazonía, organizado por Biagio D’Angelo y María Antonieta Pereira, y que contará con comentarios de Cecilia Bákula y Luis Repetto.

Para el martes 24 de julio se tiene prevista la presentación de La Eneida, de Virgilio, en la traducción de Julio Picasso. Este clásico de la literatura antigua en edición de lujo, será comentado por el Dr. Favio Claudio de Nardis, embajador de Italia.

Por otro lado, siguiendo en el ámbito de actividades culturales, el escritor y docente de la Maestría de Literatura Infantil y Animación a la lectura de la UCSS, Jorge Eslava, dictará el sábado 21 un taller de animación a la lectura. Mientras que el viernes 27, la Dra. Giuliana Contini, docente de Literatura Antigua y Literatura Moderna en la UCSS, brindará la conferencia denominada La importancia de leer a Dante en la actualidad, con ocasión de los 700 años del posible inicio de la redacción de La Divina Comedia.

Finalmente, dos documentales producidos por la UCSS, El legado del Chillón (Premio Nacional de Periodismo y Comunicación Social Cardenal Juan Landázuri Ricketts) y Los Pasos de Toribio, documental conmemorativo del IV centenario de la muerte Santo Toribio, serán proyectados ante el público asistente.

La 12 ª FIL-Lima, que tiene como país invitado a Italia, y que se desarrollará del 19 al 29 de julio en el Centro de Convenciones del Jockey Plaza, se ha consolidado como uno de los eventos culturales más importantes y esperados, no solo en nuestro país, sino en todo Latinoamérica. Es así que, como en años anteriores, se espera la participación de gran número de invitados extranjeros como escritores, editores, y destacados artistas, procedentes de Argentina, México, Colombia, Chile, Estados Unidos y España.

lunes, 25 de junio de 2007

AMÓRFOR DE SALOMÓN VALDERRAMA / MANCHAS SOLARES DE DIEGO LAZARTE


Presentación a Manchas solares

La estrella que acompañamos en su viaje a lo insondable da la mayor calidez a nuestras existencias: la calidez del amor en todas sus formas materiales, espirituales y poéticas, que es por donde toman sus infinitas rutas nuestras incesantes motivaciones psicológicas.

Por esos planos desdoblados enrumba la poesía de Lazarte acaso esperanzada en ver en los ensueños “un faro que nos deslumbre con su oscuridad”, sea que piense en la muerte o en el amor o que avance lleno de miedo pero intuyendo los resplandores del diamante en las profundidades del carbón. Dejémonos llevar por Lazarte en este viaje a bordo de un mapa por cuyos vericuetos asomamos y seguiremos asomando los seres humanos desde mucho tiempo antes y después de estas existencias nuestras, cien mil grados a babor y a estribor hasta llegar a la vigilia perpetua (José Ruiz Rosas)

Presentación del libro Amórfor/Manchas Solares (Paracaídas editores), de los poetas, Salomón Valderrama y Diego Lazarte

Comentan, José Ruiz Rosas y Paul Guillén
Modera Juan Pablo Mejía

mùsica: Carlos Acevedo/ Eduardo Samame

Video-poema: Làmina X: Arañas de mar (extraído de Manchas Solares)

Jueves 28 de junio a las 8 de la noche en el Centro Cultural de España (calle Natalio Sánchez 181-185, Urb. Santa Beatriz, alt. cdra. 6 av. Arequipa - Lima)

Salomón Valderrama Cruz (La Libertad, Chilia, 1979.) Realizó estudios en la UNMSM y Universidad Nacional Federico Villarreal. Director de la revista Antínfeliz y colaborador de las revistas, El Desembarco, Ómnibus, Máquina do Mundo, Konvergencias Literatura, Letralia, Galerna, El Coloquio de los Perros, etc. Poemas suyos han sido publicados en Arquitrave, Paradoja, Enfocarte, Paralelo Sur, Eom, Katharsis, La Siega, El Hablador, Malabia, La Casa de Asterión, La idea fija, Los Noveles y otras. Ha sido antologado en Generación del 2000?: Muestra de Poesía Joven (Círculo Abierto Editores, Lima, 2006.) Tiene inédito el libro Facción de imperdido al arte (2001-2003).

Diego Lazarte. (Lima, 1984). Estudiante de derecho de la UNMSM. Ha publicado en el periódico de poesía odumodneurtse!, en las revistas Umbral, Ajos & Zafiros, Ángeles & demonios, La Siega, Paralelo Sur y en las antologías Los Nuevos (UCSUR), Generación del 2000? ( Círculo Abierto Editores) y La invención de una generación (http://www.lapsusweb.net/). Ganó los juegos florales 2003 Jorge Basadre Grohman con su poemario La clavícula de Salomón (UNMSM, 2003); con el que quedó finalista en el concurso José María Eguren 2004. Mantiene inédito el poemario Diario de navegación. Actualmente, incursiona en el videoarte con los videopoemas: Las Arañas de Mar y Radioemisiones, ambos extraídos de Manchas solares.

Leopoldo María Panero: diario de un hombre infinitamente envenenado


¿Panero le robó
las credenciales a Dios o al diablo?
ROLANDO GABRIELLI

El loco mirando desde la puerta del jardín
hombre normal que por un momento
cruzas tu vida con la del esperpento
has de saber que no fue por matar un pelícano
sino por nada por lo que yazgo aquí entre otros sepulcros
y que nada sino el azar y a ninguna voluntad sagrada
de demonio o dios debo mi ruina.
Leopoldo María Panero, Poemas del manicomio de Mondragón, 1987

Leopoldo María Panero es el poeta más importante de España, aunque España le haya puesto una camisa de fuerza y lo envenene con el calmante haloperidol.

Encerrado en un manicomio hace casi dos décadas, el diario español El País pareciera haberle descubierto, y le entrevistó en un lugar conocido como la Residencia de Estudiantes. Escoltado, el poeta, por su colega y amigo Félix Caballero y una sugestiva admiradora, llamada Amaraba, habló de lo humano, divino, la poesía, España, la democracia, el Quijote, Neruda, la psiquiatría, sus preferencias sexuales, Freud, el Papa, Rasputín, Lacan, todas las etcéteras de las preguntas y de lo que le rodea: la locura. Panero, creo, no le deja un solo pelo a la lengua de sus palabras.

Panero viajó este año a Chile, invitado, bajo una estricta custodia, y recitó su poesía en el manicomio de Santiago de Chile, sitio de una vieja capitanía hispana, cuyo capitán general perdió la cordura en los momentos de apremio.

La conversación de El País con Panero, autor de una poesía en el límite, sin fondo, un lenguaje en escombros permanentemente, no incluyó poemas de su factura, sino dejó funcionar la escopeta con su pólvora acorralada en el manicomio del doctor Rafael Inglod, en Islas Canarias.

El puto infierno, dice Panero

Les confesó en el arranque a sus entrevistadores, Miguel Mora y Jesús Ruiz Mantilla, que España es la que está loca, no él. Sus respuestas están llenas de lucidez, humor, del peso rotundo de su palabra. Y ese fue el titular de El País. “Lo de Rasputín fue una noche y a puerta cerrada; lo mío va para 20 años y es a la luz del día: el diario de un hombre infinitamente envenenado”.

Es probable que Mora y Mantilla no conozcan su poesía, pero Panero ha dicho esto: Se cantan himnos a la virgen y loas a la cruz / que no existe, y al más allá, mientras Dios quema / y mi cuerpo escupe sobre el suelo el martirio / y vomita la cerveza y el vino del sufrimiento. / Porque la religión no son dogmas ni anhelos abstractos / sino el sufrir de otro sufrir, el matar por amor / hasta llegar a este final en donde sólo se habla de odio / Que Dios perdone mi odio, y lo perdona / pero tú no, animal hispano, bestia que no perdonas / el genio que no tuviste nunca caridad / mientras San Juan de la Cruz llora en la pradera de la / noche.

En este recreo con la prensa y que El País supo destacar en primera plana de su web durante todo el día, Panero califica su hogar en Inglod, de puto infierno, sí, el manicomio, donde pasa la vida junto a una ventana que mantuvo tres años abierta, lo que le ha significado ingerir dosis de haloperidol para atontarlo, comenta. Atonta. Pero más inteligente que yo, imposible. Soy tan inteligente como Nieztsche. Seguramente Panero pensó en la escena del 3 de enero en Turín, Italia, 1888, cuando el filósofo alemán se abrazó llorando a un caballo que un cochero golpeaba brutalmente. De ese acto de amor partió la locura de Nietszche, dicen.

El diagnóstico de Panero es esquizofrenia, una enfermedad normal en el mundo actual. Salga a la calle, converse con un político, vea la disociación en el discurso y la realidad, cómo los semáforos son unas luces decorativas en el paisaje urbano desolado, reventado por los avisos de neón, bajo el desamparo del hombrecito troglodita que consulta su celular como un librito mágico lleno de entretención.

Donde vivo, en el quinto mundo a mano derecha, los locos entran y salen del sanatorio, se confunden en las calles, forman parte de la sociedad, la que les anima a compartir sus proyectos en el manicomio local. La gran frase, locos de atar, ha quedado totalmente obsoleta donde vivo. Es una feria de idiotez erigida en la suprema causa perdida.

La realidad de Panero es otra, y como interno, acusa que no le dejan fumar, le obligan a hacer la cama siete veces al día (¿alguna cábala para locos?) “y aquí azuzan a los locos contra mí y no los atan, sólo lo hacen con los viejecitos por nada”, les comenta a los de El País. El periodista le pregunta por otra medicina habitual: ¿Le dan electroshocks? Es como una especie de desayuno, al parecer, por la pregunta nada de poética. “López Ibor te daba electroshocks y luego te ponía una imagen de santa Teresa en la mesilla. No he visto un nazi parecido en los días de mi vida. Ahora, la lobotomía y el electroshock están prohibidos, y las correas también, salvo en caso de sangre o pelea”, complementa su respuesta Panero a El País.

Los años han roto mi cara

Ya el diálogo se ha animado: ¿mienten los locos?, los periodistas buscan la verdad de primera mano y arrojan esa pregunta de patinazo. Y viene la lucidez de Panero: los locos yerran, pero no mienten. Él, remató, a los cuerdos reporteros: Un loco tiene la perniciosa manía de decir la verdad, como el borracho.

Y el cuestionario continúa por el mismo camino, mostrando una supuesta soga en la casa del ahorcado: ¿Acaso existe la locura? “No. Los locos son gente muy puteada y se esconden para que no les hagan más daño. El mito de la enfermedad mental, de Thomas S. Szasz: si el loco es un hipócrita, no está loco, es un hipócrita y punto. Yo aprendí telepatía en París, entendí que pensar venía de hablar, y hablaba y leía en voz alta. Me quedé telépata”. Algo parecido a un vidente, un transmisor psíquico, quien se comunica con los sentidos, sin Internet ni otros intermediarios físicos.

En su libro, Poemas del manicomio de Mondragón, Panero dice que la locura se puede definir, muy brevemente, como una regresión al abismo de la visión o, en otras palabras, al cuerpo humano que ésta gobierna. Yo he sido la diversión de España, acusa, por mucho tiempo, a la menor tentativa de defenderme, encontraba la muerte, primero en Palma de Mallorca en forma de una navaja, y luego, en el manicomio del Alonso Vega, en Madrid, en forma de una jeringa de estricnina.

Los años han roto mi cara / y dicen que no es sangre, sino pus la que corre / lentamente por el tembladeral de mis venas / donde agoniza un dios del pasado / que desde el poema nos llama con la llama de un muerto.

Panero habló con la lámpara y la vela encendida, de acuerdo a los claroscuros del momento. No en vano, sobre la mesa había siete paquetes de cigarrillos entreabiertos y el poeta es una chimenea en tiempos de elección papal. El humo se hace más humo en silencio. Nos ha dicho en su poesía y en esta entrevista, que es un poeta culto, con memoria, actual, de una vigencia extraordinaria en un planeta caótico, de notorios climax esquizofrénicos, de una banalidad rica, sustancial, irritante, para saturar un paisaje con un nuevo escalofrío y fantasmas que el viejo Marx hubiese preferido nunca mencionar.

Lacan, Marx, Ana Torroja

Los periodistas se sorprenden, es uno de los pocos comentarios que hacen en su entrevista, que tampoco describe el lugar donde suele habitar físicamente el poeta. Por ser las únicas definiciones sobre ese momento y relacionadas con lo que perciben de Panero, escondido en la mala conciencia española, aquí las incluyo textualmente, como un paréntesis de estos comentarios: “Leopoldo María Panero (Madrid, 1948) fuma como un loco pero apaga los pitillos antes de la mitad. Sufre esquizofrenia, o eso dicen los psiquiatras. Los únicos síntomas aparentes son sus murmullos inaudibles, su enganche a la coca light y su paranoia (comprensible) con la CIA. Por lo demás, su lucidez destellante, su inteligencia sarcástica, su cultura-baúl (suelta citas y recita en varias lenguas y sectores: Lacan, Marx o ¡Ana Torroja!: “Y los jamones son de York”) y su curiosidad insaciable (poesía, literatura, psiquiatría, antipsiquiatría, física...) le convierten, más bien, en estos tiempos lelos, en un cuerdo tan indispensable como inalcanzable”.

Ahora sólo duerme adentro, en el manicomio del doctor Rafael Inglod, comentan los periodistas, bajo la carga demoledora del haloperidol, un tranquilizante que él desprecia, como toda la psiquiatría que le han echado encima en estas dos décadas. Todo ingreso es un secuestro, ha dicho Panero, y reiterado, toda internación es ilegal. Los periodistas continúan su cuestionario limpio, como una navaja. ¿Psiquiatría o poesía? “He pensado dejar la poesía como Rimbaud para dedicarme a la psiquiatría, pero a la real, no a esa falsa que Wittgenstein llamó La máscara y el lenguaje.

Ambos poetas están editados por la Colección Visor de Poesía y comenzaron a escribir desde muy joven. Rimbaud se deshizo de la poesía a los 19 años, pero ya había vivido Una temporada en el infierno. Lo dice el poeta maldito: “He creado todas las fiestas, todos los triunfos, todos los dramas. He tratado de inventar nuevas flores, nuevos astros, nuevas carnes, nuevas lenguas. Creí que había adquirido poderes sobrenaturales. ¡Pues bien!, tuve que enterrar mi imaginación y mis recuerdos”. África consumió a Rimbaud, quien regresó a Marsella sólo para morir en brazos de su hermana Isabelle. Panero vive hace dos décadas en su Infierno, y sus versos dicen: “Y yo soy el cristal del infierno / el cristal para morir tan solo / para morir como en la página delgada del sufrimiento / como el sufrir del más atroz del sufrir que no existe / el sufrir en la página / que no existe”. ¿Cómo se hizo poeta? “A los cinco años. Mis padres estaban aterrados. El poema decía: Mi corazón temblaba y no era un sueño / fueron muriendo todos los soldados de la guardia del rey / y mi corazón seguía temblando’ ”.

¿Le robó las credenciales a Dios o al diablo?

¿Panero le robó las credenciales a Dios o al Diablo? Es una pregunta para la sociedad y las autoridades españolas, sus poetas, periodistas, intelectuales, la Academia de la Lengua que Panero destraba con sus gestos, sonidos, miradas, la desesperación de sus ruidos, su intacta palabra.

El cuestionario sigue viento en popa: ¿La literatura cura? “Alguna sí. Los literatos españoles se dividen en dos: el burgués ambicioso y los mamarrachos abominables”. Panero no tiene pelos en la lengua y responde como si viviera en el Viejo Oeste. La soledad de la poesía, el desencanto, la infamia dorada, toda la pasarela para un pobre escenario y performances provincianas. La roja nariz del payaso sonriente en la palidez de la historia poética.¿Cree en la democracia? “Soy anarco individualista, pero creo. Me sorprende que alguien dijera que la democracia es un anacronismo. No creo que Tejero sea muy moderno. Pero los diputados están como cabras”. No hay tema para Panero donde él no tenga su claridad, vigencia, actualidad. ¿Por qué El País no lo contrata como columnista? De pronto corresponsal en Afganistán. Allí, el viento tiene cinco esquinas. Panero podría ser la alfombra voladora. Panero es admirador de Ana Torroja, autora del álbum Puntos cardinales. El poeta está al día del día, que vive y lo vive, en la marginalidad del escenario que se describe aparentemente en los periódicos en las páginas de obituarios. Los reporteros de El País podrían haber rayado a la salida del manicomio: Panero vive la locura de todos. Y podrían recitar: En el oscuro jardín del manicomio / los locos maldicen a los hombres / las ratas afloran a la Cloaca Superior / buscando el beso de los Dementes. Se sigue deslizando el cuestionario con la actualidad. ¿Qué le parece la ley de matrimonio homosexual? “Yo soy bisexual y sadomasoquista. Sádico con las mujeres y masoca con los hombres, aunque también sádico con algunos tíos, depende de lo guapos que sean”. Ahí está Panero, frente a s u propio espejo, mirándose las entrañas y dejándolas al descubierto, para su público y admiradores. Es un triángulo de trece caras. La luz solitaria que nos ve en el reflejo. Tal vez, en el diván, todos los perros son azules, Panero. Y los lúdicos reporteros prosiguen su rutina con un disparador insaciable en su lengua. ¿Freud o Lacan?, porque no pueden preguntarle: Maradona o Pelé: están con Panero, con más formación que ambos, sagacidad y manejo de la locura.

Freud se creía el anticristo, pero era ambiguo”, responde Panero, en su estilo filoso. “Decía: ‘¡¿Sabía usted que soy el diablo y Dios construye catedrales en torno a mí?!’. Lacan sabía que los locos sabían que él era el anticristo. Según Jung, Cristo y el anticristo son el sí mismo. El yo no existe en la especie humana. Es lo que Lacan llamaba ‘el sombrero de Napoléon’. El yo es en lo que se pierde el loco. Y el anticristo son los bancos”. Ese es Panero, sin un pelo de retórica. Se pronuncia más que los intelectuales que están libres, en las universidades. Lo hace con la actualidad de un monje del siglo XXI.

El Quijote, una novela río asquerosa

¿Por qué no abre un dispensario antipsiquiátrico? “Pensé hacerme millonario con la antipsiquiatría y lo sería si me pagaran los derechos”. Sal y pimienta, el poeta, su materia y la de sus interrogadores. La poesía, literatura, ha sido su mundo. La pregunta no se hace esperar: ¿Su poesía es automática? ¿Pensaron en el surrealismo o simplemente que un loco escribe en automático, con el casete corrido, sin pensar, sólo aflojando el disparador del subconsciente incontrolable? ¿Es una pregunta vieja, de otra época o una viveza? Me pongo, intento ponerme, en el lugar del poeta-entrevistado, objeto de observación, ahora, y aniquilamiento, en los últimos 20 años. ¿Qué habrá pensado Panero, me pregunto, y sobre todo, que le habrá pasado por la mente cuando le preguntaron sobre su poesía, escritura, para ser exactos? Un poeta leído y que tiene una particular visión, una manera de entender la poesía. Y así responde, en la gracia de su gracia:

No me prohíbo nada salvo cagar en la silla. Pero mi poesía es técnica. Hablando del cuerpo, Spinoza dijo: “Nadie sabe lo que puede el cuerpo”. Y Neruda: “Te escucho orinar al fondo de la habitación”. Voy a echar una meada.
[Se va, vuelve] Se refiere al poema de Residencia en la Tierra de Pablo Neruda, “Tango del viudo”, que por demás es un gran poema.

¿Cuál es su poeta favorito?

“Neruda no me gusta. Mallarmé, sí. Escribe científicamente” [recita un poema en francés].

¿Preferiría ser francés?

“Querría irme a París. Allí no están tan locos como aquí. Aquí no se puede pensar. No es raro que el Quijote sea el ídolo. A San Juan de la Cruz casi lo queman porque se lavaba todos los días. Este país está obsesionado con el sexo desde hace siglos y por eso odian a Dios, porque lo ven castrador”.

¿No le gusta el Quijote?

“Es una novela río asquerosa. Me gusta El licenciado Vidriera”. Ahí está retratado en sus gustos, verdades literarias, pero su poesía habla por él. Ahí está su mirada y la máscara. No viaja en automático el poeta, como suponían los reporteros. Se instala en la lucidez de su sombra, en las ruinas que lo dejan intacto para reconstruirse nuevamente. Es la sensación consciente de un pataleo de un ahogado que sabe respirar a sus ritmos. Panero trabaja donde nace y muere el poema. Crucifica la luz, arde en el sueño frío, es hermano de la muerte, pero sobrevive por temperamento a sus propias aguas y costes. Sólo asume. El verbo proveerá. Todo lo demás es Panero. Y viene el final del barranco de preguntas. Los que no son poetas, creen en una suerte de magia, inspiración celestial, un llamado del más allá, estando todos bien acá. ¿El poeta es un mago, un pequeño dios, un duende, que coño es Panero?

¿Quién le dicta sus poemas?, preguntan Miguel y Jesús, quienes le siguen crucificando a preguntas: ¿Escribe en trance? “Como no sea mi conciencia... El hombre no habla, es hablado, dijo Lacan. No creo en la bestia de la inspiración, yo cultivo el espanto como una ciencia”. Me pregunto en medio de este interrogatorio, ¿por qué El País no editó un solo verso de Panero? Un poeta desde un principio y final, es su poesía. Es el cuerpo a la sombra. Todos somos el delito.

El papa, mi doble

¿El nuevo papa?

“Un filonazi. Mi doble”.

¿Zapatero?

“El príncipe de las tinieblas. ‘Oh, Satán, tú tienes dos cosas: el oro y el regazo de la mujer’ (Goethe)”.

¿Negociar con ETA?

“Por supuesto. Hace siglos dije que sólo ETA hace oposición”.

Mis preguntas, las que le hubiese hecho, y no es de locos: ¿Aceptaría el Premio Nobel? ¿Una Embajada en Bagdad? ¿Un poema es redondo, cuadrado, triangular o no tiene formas? ¿Cuántas veces cree haber hecho su cama? ¿Qué lee ahora? ¿Qué libros tiene en su biblioteca? ¿Participa en concursos de poesía? ¿Mira el calendario o el reloj? ¿Prefiere la noche o el día? ¿Sabe quién es después de las dosis de haloperidol? ¿Ama a alguna mujer, persona, animal o cosa? ¿Recuerda el día en que dejó su casa, la calle, la sociedad? ¿Sueña? ¿Qué recuerda de la vida que no sea la muerte? ¿Una palabra favorita, una película, un libro, un animal? ¿Qué acto de locura no cometería? ¿Si lo dejaran salir, a dónde iría primero? ¿La locura es un acto de fe? ¿La cordura es una cuerda que puede cortarse? ¿Qué le recomendaría a un loco? ¿Por qué punta entra a una madeja un orate? ¿Usted trabaja con Internet, tiene acceso? ¿Quién califica, administra y maneja la locura? ¿La locura es un tema personal o de Estado? ¿Una casa de locos es rentable? ¿Con qué personaje le interesaría conversar, entablar una amistad? ¿Quién fue el primero en abrir la puerta a la locura? ¿Está de acuerdo en que la imaginación es la loca de la casa?

Posdata

La poesía es un estorbo, una curiosidad no indispensable, un lenguaje cargado de malas intenciones para poner a pensar. Quizás, un acto de locura en un mundo esquizo, pero lineal. Panero es este espejo dormido en nosotros, un anillo para la boda con la realidad. Sólo veo su rostro sobre una ventana de España, su mirada peninsular, adentro de sus adentros, sus orejas y nariz larga, mirada de alguien sometido a la Inquisición. Pienso que Panero ya no está allí. Es un fragmento peninsular su rostro, el mapa árido de España, la fértil imaginería de un mundo de locos, alguien que no llegará a puerto, porque no existe.

Panero, Panero
Panero ya conoció el infierno,
el diablo celeste de la creación
viene devuelta sin un respiro
y escupe en la cara de España.
Reina mía, se ha roto la luna
en la roja noche del cristal
y es puerco pensar ahora en Bizancio.
Locura sería, mi Dama, que mi poesía
estuviera en cartelera,
nada más teatral que el espanto
y el mundo arrodillado en un grano de arena,
meciéndose con la muerte
frente a nuestra vereda y de azul.
Falta poco para que ocurra
ese milagro, no lo sé.
Un niño cierra su primera vocal.
En alguna ciudad alguien
se siente un paréntesis.
¿Por qué lado abrirá el mundo
la mañana de mañana, Panero?


Rolando Gabrielli

http://rolandogabrielli.blogspot.com/

BELLEZA DE UNA ESPADA CLAVADA EN LA LENGUA DE EMILIO ADOLFO WESTPHALEN POR CAMILO FERNÁNDEZ COZMAN


La vanguardia poética peruana constituyó uno de los momentos fundamentales de la literatura hispanoamericana porque permitió (a través de la obra de César Vallejo, Martín Adán, Emilio Adolfo Westphalen, César Moro, Carlos Oquendo de Amat, entre otros) la modernización del lenguaje de la poesía de lengua castellana y la liquidación del legado modernista de Rubén Darío, quien --si bien propugnó la especialización del poeta en el mundo moderno y renovó el canon literario hispanoamericano-- no se acercó creativamente al lenguaje cotidiano y manifestó una predilección por un lenguaje enjoyado, deudor de los modelos del parnasianismo y del simbolismo del siglo XIX.

Emilio Adolfo Westphalen (1911-2001) cumplió un papel esencial en el marco de la vanguardia poética peruana, pues se nutrió del surrealismo europeo sin perder su autonomía creadora ni vuelo lírico; ejerció su espíritu crítico respecto de los aportes del creacionismo de Vicente Huidobro; construyó una cosmogonía basada en la presencia de los cuatro elementos (agua, fuego, aire y tierra); intentó aproximarse, en el ámbito del poema, al relato parcial de un sueño; y difundió, de modo pertinaz, la obra de César Moro.

Además, Westphalen fue un infatigable difusor de la cultura en nuestro país. Dirigió cuatro revistas: El uso de la palabra (1939), Las moradas (1947-1949), Revista peruana de cultura (1964-1966) y Amaru (1967-1971). En esas publicaciones no solo se observa un interés por insertar al Perú en el canon de la modernidad occidental, sino una preocupación por el estudio del arte hispánico y por someter a una crítica no dogmática los aportes de la vanguardia europea.

Westphalen es uno de los fundadores de la tradición poética peruana[1] porque modernizó (junto a César Vallejo, Martín Adán, Carlos Oquendo de Amat, César Moro, Xavier Abril y los vanguardistas indigenistas) el lenguaje de la poesía peruana, manifestando no solo una conciencia crítica sino también una vocación experimental. Asimiló el surrealismo de manera creativa y fue un paradigma del trabajo con el lenguaje a través del empleo de tropos como la metáfora que propugnaba una fragmentación del discurso poético de acuerdo con las nuevas tendencias como el ultraísmo, el dadaísmo y el futurismo, cuyas propuestas significaron, en Hispanoamérica, la posibilidad de superar el canon modernista a través de un léxico ora de tendencia vanguardista, ora propenso a la asimilación de la enumeración caótica que transgredía el concepto clásico de armonía y la homogeneidad del código de Darío.

Existen dos períodos en la poesía de Westphalen. El primer período es el surrealista; abarca Las ínsulas extrañas (1933) y algunos poemas de los años treinta insertos en Belleza de una espada clavada en la lengua[2] que son: “Mundo mágico”, “César Moro”, “Vuelven las hormigas”, “El grito”, “La voz es una corsa”, “Ciudad escondida”, “Irreconciliablemente”, “El amor ha cambiado” y “La leche vinagre”. Si tuviéramos que ser minuciosos, habría que añadir, en esta primera etapa, algunos textos de los años treinta incorporados a Cuál es la risa (1989): “El sueño”, “Balanza exacta” y “Detrás del telón”.

Algunas características de esta fase surrealista son las siguientes:

a) El poema es concebido como el relato parcial de un sueño;
b) Westphalen manifiesta el funcionamiento de una cosmogonía que se sustenta en los cuatro elementos (el agua, el aire, la tierra y el fuego);
c) Aparece la figura de la mujer que está asociada a la regeneración del cosmos[3].

El segundo período es el posvanguardista; comprende Abolición de la muerte (1935), los otros poemarios posteriores a Abolición..., ciertos poemas de Belleza de una espada... (“Preámbulo a Revilla”, “Nerval y el amor”, “Libre”, “Términos de comparación”, “El mar en la ciudad”, “Poema inútil”, “Riqueza” y “Epílogo”) y otros de Cuál es la risa (“Cuál es la risa cubierta de espuma...”, “Un hombre se inclina sobre el cuerpo desnudo de una mujer...”, “Una representación hermosa del amor...”, “Se mece nuevamente el viento...”, “Poema” y “Amor eterno”).

Entre los rasgos más saltantes de esta fase posvanguardista, podemos mencionar la presencia de una atmósfera más clásica y la asimilación mesurada de las propuestas vanguardistas y de temas acuñados en la tradición literaria como el de la rosa asociada al amor. A partir de Arriba bajo el cielo (1982) hay una tendencia al verso corto y a la concisión; se observa, además, el influjo de la poesía de Eguren en Ha vuelto a la diosa ambarina (1988) a través de la idea simbolista de la armonía del misterio.

Voy a centrarme en la exégesis de Belleza de una espada clavada en la lengua, pues considero que los dos primeros libros de Westphalen han motivado una gran atención de parte de la crítica y resulta necesario emprender la exégesis de Belleza de una espada... con el fin de captar la evolución poética de Westphalen. El poemario consta de diecisiete poemas, algunos cortos y otros más extensos. Se pueden dividir en cuatro grupos:

A) Dos textos sobre la muerte o la enfermedad: “Mundo mágico” y “Leche vinagre”;
B) Tres poemas sobre personajes ilustres para la comprensión del arte contemporáneo: “César Moro”, “Revilla” y “Nerval y el amor”;
C) Seis textos bastante breves que traducen una sensación onírica y juegan con el contraste entre los términos: “Vuelven las hormigas...”, “El grito...”, “La voz es una corza...”, “Ciudad escondida...”, “Irreconciliablemente...” y “El amor ha cambiado”;
D) Cuatro poemas sobre el arte de hacer poesía y acerca de las limitaciones del lenguaje o de la música: “Poema inútil”, “Términos de comparación”, “Libre” y “El mar en la ciudad”; y
E) Dos textos sobre el tiempo: “Riqueza” y “Epílogo”.

La estructura de Belleza de una espada.... implica la preeminencia de la muerte en “Mundo mágico” (poema-pórtico), la posibilidad de trascender esta última a través del arte (hecho que se refleja en la admiración por la inmortal obra de Moro, de Nerval y Revilla) o de sensaciones oníricas; luego hay una meditación en torno a la poesía a través del uso de figuras retóricas como el símil o el oxímoron, poniendo de relieve una desconfianza respecto del poema, el cual jamás expresará “el ajetreo del vivir” (“Poema inútil”); por último, la confianza del yo poético de que se podrá “abrir rendijas/ en la pared del tiempo” (“Epílogo”). El final del poemario subraya que la abolición de la muerte se ha materializado plenamente, pues los versos de “Epílogo” implican la posibilidad de apertura de nuevos espacios que materialicen un universo de relaciones intersubjetivas donde preponderen la autenticidad y la asunción de la vivencia onírica sin necesidad de ser sometida a un control racional de naturaleza causal.

I.ANÁLISIS DEL POEMA “LIBRE”

Leamos el siguiente texto:

En el juego,
Breve como lo infinito,
Del amor y la vida,
Del amor y la muerte,
Miradas, movimientos,
Caricias, voces
Van tejiendo una tela sutil,
Red de hilos de fuego,
Leve como el calor de la vida,
Apretada como el colmenar
De la sangre.

Enclaustrado
El preso dichoso,
Oruga indistinta
De su manto impalpable,
Se sumerge en el tiempo,
Se ovilla en el espacio,
Libre como el ave
Presa en su canto,
Grito que violenta la vida
Y la conduce, fulmíneo, a la muerte.

Procederemos a realizar un análisis estructural-estilístico con el fin de dividir el poema en algunos segmentos, precisar los campos figurativos más relevantes e indagar por el funcionamiento del locutor y por la visión del mundo que subyace al discurso poético.

I.1.Segmentación del poema

Podemos segmentar el texto en dos partes:

Primer segmento (del verso 1 al 11). Título: La vida y su dimensión lúdica frente al accionar de tejer del ser humano en el ámbito afectivo.
Segundo segmento (del verso 12 al 21). Título: La libertad del preso homologable a la transformación de oruga en mariposa y la muerte como final.
El poema se llama “Libre” porque busca subrayar la idea de que la libertad es un fenómeno profundamente contradictorio en la existencia humana. El preso está dichoso en la cárcel; luego se encuentra libre, pero ello lo conduce, paradójicamente, a la muerte.

I.2.Campos figurativos

El campo figurativo[4] esencial es el de la antítesis. Se piensa a través de antítesis como si meditar sobre algo sea encontrar las contradicciones que subyacen al movimiento de los objetos y de los seres. El poeta piensa que lo blanco es también negro y viceversa. Este “pensamiento antitético” implica un alejamiento de todo tipo de maniqueísmo y de términos absolutamente irreconciliables. Ello liga a Westphalen con el conceptismo de Francisco de Quevedo, quien también razonaba sobre la base de paradojas. En “Definiendo el amor”, el poeta español había afirmado:

Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida que duele y no se siente
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado.

Asimismo, “Libre” nos recuerda algunos poemas místicos como el célebre “Vivo sin vivir en mí” de Santa Teresa de Ávila:

Vivo sin vivir en mí,
y de tal manera espero,
que muero porque no muero.

Sin embargo, hay también diferencias. Quevedo se sitúa en la impronta barroca; Westphalen, en el ámbito posvanguardista. El conceptismo majestuoso del primero se ha tornado en una desconfianza en torno a la palabra en la obra del poeta peruano. De otro lado, Santa Teresa manifiesta una sed mística de alcanzar el cuerpo del amado; es decir, hay una disciplina espiritual que conduciría a la vía unitiva (fusión con la divinidad). Por el contrario, Westphalen no es un escritor místico, sino alguien que medita sobre la fragilidad de los conceptos y sus limitaciones para aprehender, con precisión, la complejidad contradictoria de la existencia humana. En el centro de la vida se encuentra la paradoja. Parece decirnos Westphalen que somos seres, por naturaleza, de accionar paradójico.

Una cosa es el campo figurativo y otra, la figura retórica. El primero se mueve en la dimensión cognitiva: se piensa a través de antítesis o de metáforas, por ejemplo. La segunda pertenece al ámbito de las operaciones estilísticas aunque ligadas a ciertos componentes ideológicos.

En otras palabras, el campo figurativo de la antítesis se materializa en “Libre” en dos figuras retóricas: el hipérbaton (inversión de la dispositio de las palabras en la frase) y la antítesis (oposición entre dos términos separados por conjunciones o comas u otro recurso estilístico).

Empezaré por el hipérbaton. Las dos estrofas comienzan empleando dicho recurso. En la primera, observo que está, al principio, el complemento circunstancial de lugar (“En el juego”) y luego va el sujeto de la oración; en la segunda, tenemos el adjetivo “enclaustrado” y después el núcleo nominal “el preso”. No obstante, este rasgo estilístico se asocia con la ideología que porta el poema y no es un mero elemento decorativo. La inversión del orden de los elementos implica –en la estrofa 1-- también la preeminencia del principio de oposición: se empieza por el lugar porque se privilegia el juego de la vida como un espacio donde conviven las contradicciones y donde el hombre actúa afectivamente (se habla de “Caricias, voces”, por ejemplo), marcado por la dimensión paradójica del lugar lúdico donde vive. Se trata de un “juego demasiado serio” para usar un oxímoron: un accionar que, si bien se vincula profundamente al ludismo, puede conducir a la irreparable muerte.

En la estrofa 2, “Enclaustrado” encabeza la estructura porque remarca la condición de falta de libertad y muestra el funcionamiento de la partícula “en” que, de inmediato, establece una homología con “En el juego”, sintagma circunstancial antes comentado. Es decir, ambas estrofas –desde una óptica gramatical— poseen una fórmula de inicio bastante parecida. Además, “Enclaustrado” (como única palabra del verso 12) va a establecer una oposición respecto de “dichoso” (último término del verso 13); sin embargo, dicha confrontación no es irreconciliable, sino que busca una suerte de síntesis en la paradoja: se trata de un hombre enclaustrado que está dichoso.

Ahora quisiera comentar el empleo de la antítesis que está en el corazón del poema. Veamos las oposiciones que se establecen en “Libre”:

breve / infinito
vida / muerte
enclaustrado / dichoso
libre / presa

Es pertinente señalar que son oposiciones no absolutas. El que tiene una vida breve, posee algo infinito. El que vive, está muriendo y viceversa. El que está preso, disfruta de una dicha. Aquella persona que goza de la libertad, también está presa.

Otro campo figurativo esencial es el de la metáfora. Se piensa a través de metáforas sobre la base del principio de analogía. Por ejemplo, concebimos que nuestra boca es una cueva; nuestros labios, las puertas que conducen a ese lugar oscuro, y así sucesivamente. En este campo figurativo se sitúan figuras retóricas como el símil, la metáfora, la alegoría, el símbolo y la personificación. En el poema “Libre” se emplean varios símiles: algunos sirven para establecer el contraste entre los términos (“Breve como lo infinito”); otros se utilizan para enfatizar una sensación de levedad vinculada a la idea de calor, o de un universo sumamente ceñido (léase apretado) que se representa mediante la imagen de una red. Creo que la metáfora de la red es esencial para Westphalen: la vida (es decir, la “sangre” y el “calor”) es una suerte de red de la cual el hombre pareciera no poder salir con facilidad. A ello se suma la noción de sumergirse en el tiempo, donde metafóricamente el tiempo es el agua; y el hombre, un ser que se anega en la dimensión temporal.

La metonimia es un campo figurativo que cobra relieve en “Libre”. Pensar metonímicamente significa entender plenamente que las relaciones entre los seres y objetos están gobernadas por la idea de contigüidad. La figura retórica que usa el poeta es la metonimia de la abstracción, pues representa a los seres humanos mediante las acciones que realizan: “Miradas, movimientos,/ Caricias, voces/ Van tejiendo una tela sutil”. Desde el punto de vista conceptual, aquí se observa de qué modo alguien es representado mediante su conducta. Es como si el cuerpo estuviera sugerido por el movimiento de una caricia o por el sonido de una voz.

I.3.Los interlocutores

En todo poema hay un locutor que habla, como en un cuento un narrador se expresa. Hay dos posibilidades: el locutor personaje (el yo poético) y el no-personaje[5]. Aquel manifiesta una óptica más subjetiva y puede monologar o intentar influir en un alocutorio (personaje con el que habla el locutor); este describe objetivamente espacios o situaciones manteniendo un punto de vista más impersonal.

En “Libre” aparece la modalidad del locutor no-personaje, pues no hay marcas de la primera persona gramatical en el poema. Y obviamente se dirige a un alocutario no representado (no hay marcas del “tú” en el texto). Se trata de una modalidad que se entronca, en el ámbito de la poesía moderna, con un texto fundacional: “Correspondencias” de Charles Baudelaire, donde tampoco no se emplea ni el “yo” ni el “tú”.

Cuando se utiliza el locutor no-personaje, se privilegia una óptica de distanciamiento respecto del mundo representado. Es como si el hablante percibiera algo y lo expresara sin comprometerse de modo directo con la escena plasmada; o como si estuviera entre bambalinas, viendo lo que hacen sus actores. Uno de los personajes es el “preso”, que es concebido como una “oruga” que se convierte en una mariposa prisionera de su canto.


I.4.Visión del mundo

Indudablemente todas las figuras retóricas nos llevan a la visión del mundo que porta el poema. Según Westphalen, la vida es un juego paradójico que no permite el libre albedrío del ser humano. Lo fugaz es, paradójicamente, infinito; el reo se encuentra dichoso en su cárcel; el ave está, a la vez, libre y presa. La vida es un universo interminable de contradicciones.

“Libre” es también una crítica del maniqueísmo y prefiere el claroscuro del Barroco. Los movimientos y las metamorfosis se suceden uno tras otro, mas siempre conducen a la muerte. Por eso, esta última palabra aparece al final del poema e implica la suspensión del sentido y la confrontación del poeta frente a los límites del lenguaje.

II.COMENTARIO DE OTROS POEMAS

“Mundo mágico” es un poema surrealista donde, a partir de iteraciones obsesivas, el yo poético se convierte en un heraldo que anuncia a sus interlocutores la preeminencia de la muerte y comprueba, además, las mutaciones: un lápiz que parece metamorfosearse en una mujer de ojos blancos.

“César Moro” evidencia un racimo de imágenes de corte onírico, donde aparece la imagen del alargamiento de las manecillas del reloj, a la manera de “La persistencia de la memoria”, pintura de Salvador Dalí, donde hay un aplanamiento de la figura de tres relojes que se alargan ocupando una parte considerable del espacio representado por el cuadro. Tanto en el texto de Westphalen como en el óleo de Dalí se observa la elasticidad de la figura del reloj. El pintor español coloca a este sobre una rama; Westphalen imagina que el reloj se expande por “un campo de miga de pan”.

En “Vuelven las hormigas”, breve poema, hay una personificación de las hormigas que se animan en la boca del ser amado y retornan con cierta fuerza a tomar posesión de esta última como si fuera una casa, un lugar adonde regresan ciertos animales para cobrar nueva vida. Este poema hace recordar a la película “Un perro andaluz” de Luis Buñuel, donde unas hormigas salen del agujero negro de la mano derecha de un personaje[6].

Es pertinente observar cómo la escritura de Westphalen puede entrar en correlación con la pintura y el cine surrealista, y ello es indicio de cómo el poeta peruano supo insertar, con rasgos distintivos, su obra en la impronta del arte contemporáneo.

III.CODA

Westphalen es uno de los grandes poetas de la literatura en lengua castellana. Su legado es invalorable para comprender el desarrollo de la poesía latinoamericana. Escribió no solo poesía sino también ensayos donde reflexionó sobre la creación literaria subrayando la trascendencia obra de César Moro como testimonio de entrega y autenticidad en el ámbito del arte.

Alguna vez Roberto Paoli, en una de sus cartas, me decía que Westphalen era “el Valéry peruano”, pues supo conjugar la belleza de la prosa con el vuelo lírico que invade sus poemas. Leer a Westphalen es sumergirse en un mundo de invalorable belleza y descubrir que, después de una persistente tormenta, aún podemos percibir el fragor de la vida.

NOTAS


[1] El término lo tomo de un ensayo de Escobar. Cf. Alberto Escobar. Antología de la poesía peruana. Lima, Peisa, 1973. En los prólogos a los dos tomos hay una propuesta de periodización de la lírica peruana y allí el crítico peruano emplea la idea de los fundadores de la tradición poética peruana.

[2] Hay que considerar que los poemas de Belleza de una espada clavada en la lengua aparecieron reunidos en Otra imagen deleznable... México, Fondo de Cultura Económica, 1980.

[3] Cf mi libro Las ínsulas extrañas de Emilio Adolfo Westphalen. 2da. edición. Lima, Fondo Editorial de la Facultad de Letras de la UNMSM y Dedo Crítico, 2003, p. 48 y ss.

[4] Entendemos el “campo figurativo” como un campo cognitivo que permite ordenar conceptualmente el mundo. Esta categoría ha sido sustentada por Arduini, lingüista de la Universidad de Urbino. Véase el libro Prolegómenos a una teoría general de las figuras de Stefano Arduini. Murcia, Universidad de Murcia, 2000. Allí se afirma que hay seis campos figurativos (la metáfora, la metonimia, la sinécdoque, la repetición, la antítesis y la elipsis), en los cuales pueden situarse todas las figuras retóricas.

[5] Cuando el autor textual emplea el “yo” o el “tú” gramatical, usa la modalidad del locutor personaje; en cambio, cuando aquel usa la tercera persona (“La Naturaleza es un templo donde vivos colores”, como dice Charles Baudelaire en “Correspondencias”), utiliza el locutor-no personaje.

[6] Cf. http://www.uned.es/ca-tudela/cine/andaluz.htm (05-04-2007)

(Foto: portada de la revista Martín, No. 16, dedicada al estudio de la obra de Emilio Adolfo Westphalen)

Tomado de
http://www.camilofernande.blogspot.com/

domingo, 24 de junio de 2007

ENSAYO BREVE SOBRE LA HONESTIDAD POÉTICA DE JORGE BOCCANERA


NO ES QUE LOS POETAS MIENTAN
ES QUE LOS MENTIROSOS
QUIEREN HACER POESÍA

ÓRBITAS. TERTULIAS: CIRCUITO ABIERTO / Peter Elmore


Lauer, Mirko. Órbitas. Tertulias.
Lima: Hueso húmero ediciones / Ediciones El Virrey, 2006.

Un narrador llamado Mirko Lauer, que pasa todas las estaciones del año en un antiguo pueblo costero al sur de Lima, cuenta una travesía circular durante la cual conversa con una variopinta fauna humana y encuentra un objeto enigmático de origen precolombino. El trazo escueto de la trama, sin embargo, es engañoso: esa reducción del argumento podría insinuar la trascendencia de un viaje iniciático, evocar el aura entre esotérica y folklórica de cierto realismo mágico o, por último, sugerir un significado alegórico. Por esos caminos ya muy trillados no discurre, sin embargo, este relato, pese a las pistas (un sueño recurrente, un chamán servicial) que con paródica malicia conducen al extravío: como en Secretos inútiles, la nouvelle de 1991 con la que Órbitas. Tertulias forma una especie de díptico narrativo, el relato va contra el sentido más previsible. Excéntricas e insólitas, en ambas nouvelles palpita un humor –a ratos impasible y, en otros pasajes, desaforado–que descentra ingeniosamente los temas y motivos convocados por la escritura.

En Secretos inútiles, la pesquisa se ocupaba inicialmente de la obra de una improbable escritora para derivar luego a los aun más improbables espectáculos que montaba su pariente y cómplice: el texto, así, se dejaba leer como la versión extensa de una delirante nota a pie de página en la historia cultural del Perú moderno. En Orbitas. Tertulias, el recorrido por el paisaje semirrural y casi urbano de un valle próximo a la capital del Perú pone en escena –de un modo sesgado, peculiar– la relación del intelectual peruano con ciertas zonas de la geografía humana del país: esa relación, por cierto, la examina críticamente Lauer en Andes imaginarios. Discursos del indigenismo-2. El desplazamiento a Cerro Azul –escenario que no es ‘telúrico’ a la manera nativista de Luis E. Valcárcel ni es tampoco, por su idiosincrasia e historia, una mera extensión suburbana de Lima– introduce un tercer término, ubicable en el mapa e inscrito en la historia, pero con huellas tenues en el retrato compartido de la nación. Las fotografías de los barcos en las afueras del Cerro Azul a principios del siglo XX o del avión que aterrizó en la localidad en 1913 funcionan, en Órbitas. Tertulias, como residuos melancólicos –casi se diría, como ruinas–que paradójicamente atestiguan la realidad material e imaginaria de la presencia humana en el cuerpo de la localidad. Al principio del relato, por lo demás, el protagonista –ese autocalificado “avestruz onírico”, (11) –penetra en un sueño cuyo motivo es un elemento liminar y procedente del pasado remoto del lugar: “Vengo soñando con el objeto, al que intuyo un sentido arqueológico, pero del que sólo sé que es un límite que separa el sueño de la vigilia”(12). Se trata de un límite porque su aparición, equívoca y ominosa, produce tanta angustia que interrumpe el descanso. Nudo y cifra, el objeto arcaico y onírico parece estar, al mismo tiempo, cargado de sentido y desprovisto de explicación. En todo caso, su emplazamiento –en el subsuelo de los sueños, en la profundidad de una tumba prehispánica– indica una clave topográfica. ¿Será, entonces, que la revelación tiene que hallarse, como querría el saber hermético, encriptada? La novela juega –el verbo es, creo, crucial– con esa pregunta, pero no lo hace a la ligera, aunque sí con gracia.

La existencia de un orden –de cualquier orden– engendra la expectativa de un significado. El sicoanálisis y la arqueología no son las únicas disciplinas que suscriben esa creencia. También la historiografía y la exégesis literaria alientan el mismo principio. El narrador, por razones vocacionales, es susceptible a su seducción: la experiencia tiene que querer decir algo. De ese deseo trata, con oblicua y nerviosa ironía, Órbitas. Tertulias. En una mesa de mármol que da al mar están los sonetos de Keats, un volumen con la prosa de Baltasar Gracián y una edición de Ultima Thule, “que me envía el autor, mi amigo Jean Malaurie”(13). La amistad del narrador con un etnógrafo dedicado al estudio de los inuit del Polo Sur parece tan reveladora como su gusto por el lirismo romántico de Keats y la austera geometría barroca de Gracián. La fisonomía intelectual y afectiva del narrador se deja entrever en las lecturas extremas que lo acompañan. Por lo demás, el hábito de leer le hace difícil resistir la tentación de hallar en la vida –es decir, en los sueños, los actos, los encuentros, los paseos– una coherencia análoga a la de los libros: en la fábula de Órbitas. Tertulias, el continuum en apariencia caótico de lo vivido se vuelve inteligible cuando, por voluntad del sujeto, se delimita el tiempo y se le impone un estilo a las acciones. Las veinticuatro horas de la historia no obedecen a la unidad neoclásica de tiempo, acción y lugar; responden, más bien, al encuadre cronológico que privilegian, por ejemplo, Joyce en Ulises y Virginia Woolf en Mrs. Dalloway: la jornada sirve para fijar un contorno preciso al devenir. Por otro lado, los encuentros que se suceden durante el día –aunque, en la superficie, parezcan aleatorios– están subordinados a un guión cuya estructura en gran medida recrea, paródicamente, la travesía mítica del héroe que accede a un tesoro. Así, al hallazgo hecho dentro de un sueño en la primera parte de la novela (“...es en cierto modo una rueda, a la que además puede enrollársele una pita en la ranura y tirar de ella”, 21) le corresponde, hacia el final de Órbitas. Tertulias, el descubrimiento realizado en la tumba de la hipotética cacica (“es, como en el fondo ya sabía, una suerte de moneda de concha perforada, montada sobre un eje, todo a su vez instalado sobre un pequeño bloque de concha spondylus”, 150).

Dos círculos –el del día, el del objeto– indican la forma ideal del texto: cerrada y perfecta. Sin embargo, la figura emblemática expresa un deseo y, por eso mismo, no es realizable a cabalidad. Órbitas. Tertulias, en efecto, no se resuelve en un circuito completo y pleno: el recorrido no se cierra en el punto donde el principio y el final coinciden. Significativamente, el narrador-protagonista decide hacer un trueque que garantiza la continuación de su errancia. A cambio del artefacto encontrado en la tumba –que, en la novela, tiene el ambiguo poder de un significante vacío– le pide al curandero Chumpitaz que le ubique “un lugar exacto”(163). Esa transacción propone una equivalencia reveladora, pues ya al principio de Órbitas. Tertulias el narrador ha formulado la problemática relación que lo ata al impreciso lugar de su origen. Aunque argumenta que no está “dedicado a extrañar”(13) esa localidad que no conoce, añade de immediato: “Lo único que puedo afirmar sin peligro es que siento mi ausencia en su distancia. Hay días en que estoy lejos de mi pueblo y días en que el pueblo está lejos de mí. En cualquiera de los dos casos, parece que el lugar y yo estamos condenados a no coincidir, y ese hecho podría estar cavando agujeros sentimentales en mi persona. Como que es un recuerdo emocionalmente vivo pero muy poco preciso, al grado que tampoco recuerdo su nombre. Mi pueblo se mueve casi sin límites por el mapa, incluso yo mismo lo muevo, según el ánimo, y luego tengo problemas para encontrarlo donde yo mismo lo dejé. A veces lo ubico como una simple confusión de breves calles en la parte más alta de un valle andino, otras veces como una tristeza de casas inconclusas a poca distancia de una ciudad costeña, al borde de un desierto, de los dos lados de un río lento, o también en una hondonada que le hago compartir con un archipiélago de desolladoras pozas termales. Alguna vez lo he colocado en un lugar que a todas luces no puede ser, por ejemplo como una extravaganza teutónica junto a una laguna en la cima de un pico o en medio de un bosque de flores tropicales”(13-14). Esa galería de dioramas heterogéneos ilustra, con irónica plasticidad, el predicamento de quien no puede predicar su autoctonía, lo cual me remite nuevamente al libro de Lauer sobre lo que él llama “indigenismo-2”, que distingue así del indigenismo sociopolítico: “No obstante, en el movimiento político, indígena es sobre todo una metonimia de campesino, mientras que en el movimiento cultural indígena es una metonimia de autóctono. Lo que tenemos en ambos casos es el clásico deslizamiento del significado respecto del significante y la formación de nuevos núcleos de sentido”(Andes imaginarios, 13). Añadiré que el uso peruano hace de indígena un sinónimo de indio, aunque en rigor la palabra significa “natural de un lugar”.

La nostalgia del origen –así como sus complementos: el orgullo de la filiación y del arraigo– es lo que en Órbitas. Tertulias se desquicia y desplaza. El efecto de esa operación es un peculiar extrañamiento: el narrador es menos el alter ego del autor que su doble y, en la ficción, Cerro Azul y el valle de Cañete parecen versiones desviadas, febriles, de sus modelos. La compulsión itinerante, entre hipnótica y lúcida, que posee al narrador-protagonista hace que éste se relacione sin asombro con personajes tan estrambóticos y alucinados como el mozo Willy Ayala –diestro sorbedor de tragos ajenos–, el tablista drogadicto Antofagasta o los habitués del círculo de oratoria de San Luis. Además, la deriva delirante del cronista se entiende, en gran medida, por la rara energía del lugar, en el cual –increíblemente– hay hasta entierros que provienen de otros sitios, según informa el curandero: “Comenzaron a aparecer hace unos tres o cuatro años. Parece que son momias viajeras de muy otros siglos, tumbas traídas completitas de otras partes, de Ica, de Chiclayo, ya bastante avanzada la conquista. Como si esta parte del valle fuera una especie de lo que llaman un cementerio cosmopolita, o mejor, un cementerio de cementerios, algo así como una falsa huaca, precisamente para salvar objetos preciosos de los huaqueros de otros lugares en diversos tiempos, y los tiempos que vinieran después, como ahora nosotros”(142).

Humorística y melancólica, lúdica y crítica, Órbitas. Tertulias, de Mirko Lauer, es un experimento valioso cuyo laboratorio es la tradición del discurso sobre lo peruano; es, también, una lograda performance narrativa sobre el sitio del escritor y las ceremonias de la memoria.

Tomado de Hueso húmero, número 50 (http://huesohumero.perucultural.org.pe)

En la exposición de Frida Kahlo en Bellas Artes de México hay dos cuadros falsos: Tibol

Retrato al óleo de Alejandro Gómez Arias, que se muestra en la magna exposición sobre Frida Kahlo en el Palacio de Bellas Artes, obra que no es de la mano de la artista, asegura la experta. Foto de Marco Peláez.

La crítica de arte Raquel Tibol dio a conocer ayer que en la magna muestra Frida Kahlo 1907-2007, que tiene lugar en el Museo del Palacio de Bellas Artes, se encuentran dos obras falsas atribuidas a la pintora mexicana. Se tratan del retrato de Alejandro Gómez Arias, y otro que nunca antes se había expuesto, denominado Cabeza de Isolda. "No son de Frida", asegura la especialista.

Tibol, una de las más rigurosas estudiosas de la vida y obra de Kahlo, autora de varios libros sobre la pintora, dijo que se percató de los falsos al visitar la exposición homenaje. Ahí mismo le comunicó su observación a la directora del recinto, Roxana Velásquez: "Le dije, no me hagan caso, llamen a calígrafos del Banco de México, que son muy finos y saben analizar si un dibujo corresponde al mismo ritmo manual. Ellos podrían determinar si las piezas que digo son o no de Frida, y si son auténticas me taparían la boca".

-¿Qué hizo la directora cuando le dijo de los falsos?

-Bueno, ahí siguen colgados.

La autora del libro Frida Kahlo en su luz más íntima añadió: "Cuando usted mira y mira a un artista por años, aprende a reconocer los rasgos, como se reconoce la letra de su papá o su mamá. Yo reconozco los trazos de Frida de tanto mirarla, por eso cuando vi esos dibujos respingué y dije eso no es de la mano de Frida".

Sobre la muestra en general, afirmó: "Para ser una exposición preparada en cuatro meses es demasiado lo que lograron hacer. Considero que la sala dedicada a la ideología política de Frida está mal organizada y que no se puede decir que las cartas que cuelgan del techo entre placas de acrílico son un dibujo más. Hay caligrafías que pueden ser juzgadas como un dibujo: yo le presté al Museo de la Estampa una carta con dibujos donde Frida hace unos garigoleos maravillosos, son extraordinarios dibujos abstractos. De eso no hay nada en la exposición. Las cartas que exponen están por sus contenidos, y así deberían publicitarse".

Raquel Tibol señaló lo anterior al final de una charla pública que sostuvo con el bibliógrafo y editor Mercurio López, en el Museo Mural Diego Rivera, a propósito de su libro más reciente Diego Rivera, luces y sombra, publicado por Random House Mondadori.

También interrogada sobre los hallazgos (dibujos, fotografías, documentos varios y objetos personales de la pintora y de Diego Rivera) realizados en la Casa Museo Frida Kahlo, la especialista consideró que "se les ha hecho más ruido del que se les debe hacer cuando apenas comienza la organización de un gran archivo. Porque se trata de un aservo serio del que esperamos muchos elementos para completar la historia de estos personajes".

El próximo 6 de julio se abrirá una muestra con una selección de dichos hallazgos denominada Tesoros de la Casa Azul, respecto de la cual Tibol comentó: "Que hagan la exposición, me parece muy bien, pero que tengan recato porque no se hace tanto ruido de un archivo que apenas empiezan a ordenar. Es un equipo profesional el que lo está ordenando y quizá lo haga con seriedad, pero no creo que los que están ordenando conozcan los personajes tan al dedillo como para valorar cada una de las cosas que van encontrando".

-¿Tenía usted conocimiento de ese material?

-Sí, yo tuve conocimiento de que Diego había cinchado 10 cajas que debieron abrirse en 1967, ante notario, diez años después de su muerte. Pero lo que yo vi hace tres años eran paquetes en roperos en la Casa Museo Frida Kahlo. Ahora hay un notario que está vigilando el ordenamiento de los materiales, pero llegó tarde, debió estar desde que se abrieron las cajas.

ARTURO GARCIA HERNANDEZ
Fuente: La Jornada (
http://www.jornada.unam.mx)

PUBLICARÁN LIBRO CON POEMAS ESCRITOS POR PRESOS DE GUANTÁNAMO


Notimex/La Jornada

Nueva York. Poemas escritos por presos de Guantánamo sobre sus vivencias, recuerdos y deseos durante su cautiverio en la base naval estadounidense, verán la luz en agosto gracias a uno de sus abogados defensores.

'Poemas desde Guantánamo: hablan los detenidos', será publicado por la Universidad de Iowa. El libro de 84 páginas ha sido posible gracias a Marc Falkoff, un profesor de Derecho con doctorado en Literatura, quien ha defendido a 17 presos yemeníes retenidos en la base militar en suelo cubano.

Falkoff dedica el volumen a "mis amigos al otro lado de la alambrada", que escribieron los poemas en las tazas desechables (de una especie de espuma como poliespan) que se iban pasando de celda a celda.

Algunos fueron descubiertos por los guardianes y confiscados, pero fueron reescritos de memoria por los presos. Otros fueron enviados por correo directamente a sus abogados, como el caso de Falkoff, quien los tradujo del árabe.

En ellos, los detenidos expresan sus esperanzas y sus miedos, sentimientos religiosos, recuerdos de la infancia y añoranza de la familia, así como ira, desilusión o críticas por lo injusto de su situación.

Los textos han tenido que obtener, antes de poder ser publicados, el visto bueno del Departamento de Defensa, ya que según el reglamento en vigor, los textos pueden contener mensajes en clave que pongan en riesgo la seguridad del país.

Falkoff cree, sin embargo, que "lo que teme el ejército no es tanto la posibilidad de que los poemas escondan mensajes secretos, sino el poder de las palabras que haga a la gente que está fuera, darse cuenta de que los presos son seres humanos que aún no han sido juzgados".

"Cuando oigo a las palomas arrullar en los árboles
lágrimas calientes cubren mi cara.
Cuando la alondra canta, mis pensamientos componen
un mensaje para mi hijo",
reza uno de los poemas escritos por Sami Al Haj, camarógrafo sudanés de Al-Jazeera detenido en Guantánamo desde 2002.

Otro de los poemas fue escrito por Jumah al Dossari, quien fue arrestado en Pakistán y está en una celda de aislamiento desde 2003. De 33 años, sus abogados están preocupados por su salud mental ya que ha intentado suicidarse una docena de veces:

"Tomad mi sangre
Tomad mi sudario de muerte y Lo que queda de mi cuerpo
Tomad fotografías de mi cadáver en la tumba, solo
enviádselas al mundo
A los jueces y a la gente con conciencia"

sábado, 23 de junio de 2007

Cada quien su Frida


Por staff/FOTO: ISAAC ESQUIVEL/CUARTOSCURO.COM / JUNIO 23, 2007

La actriz Ofelia Medina realizará un homenaje a la artista Frida Kahlo con la representación "Cada quien su Frida", la cual se presentará en el Teatro de la Ciudad, en la Ciudad de México, en el marco de las celebraciones por el centenario del nacimiento de la pintora mexicana. Para conmemorar el centenario de nacimiento de la artista plástica, quien nació el 6 de julio de 1907, la Secretaría de Cultura organiza una serie de eventos, que incluyeron la obra encabezada por Medina, el 14 y 15 de julio. En conferencia de prensa, Ofelia Medina, comentó que para las mujeres, este día es tan importante porque empieza la culminación de un sueño que tiene más de 20 años.

Poeta Raad Mutacher asesinado en Irak


El poeta iraquí Raad Mutacher (1963-2007) fue cruelmente asesinado el 9 de mayo de 2007 junto a dos periodistas por terroristas no identificados. El Movimiento Poetas del Mundo denuncia estos actos criminales, defiende y defenderá siempre al ser creador en su estado de ser libre y digno de una vida honorable.

Tomado de http://www.poetasdelmundo.com/

El alto precio de una travesura. IBERÁ: VIAJE ECOLÓGICO DE ANTICIPACIÓN. Ensayo de Martín Alvarenga


Año 4007: Los esteros de la tierra sin mal

En la muestra de EXPO-APICC había visto el stand de una ONG trucha, la misma que está en el Iberá pretendiendo hacer filantropía con vampirología como máscara de una multinacional; en una señal de noticias por cable, tuve conocimiento de una huelga de trabajadores de un casino de Buenos Aires; en todos los medios me entero día a día del destre humanitario perpetrado en Irak; en ningún medio se habla o se muestra el infierno de nuestros excluidos sociales.

¿Qué podía hacer envuelto en un clima de mala onda?

Pensé en viajar al futuro. ¿Cómo hacerlo me dije? Y dentro de mí mismo surgió la respuesta, haría un viaje al porvenir usando como medio de transporte ese gran vehículo que es la imaginación, que aterriza deslizándose por los carriles de la escritura.

Vuelo sobrehumano por la periferia del tiempo

Todos sabemos que la imaginación vuela y, por lo tanto empecé a volar, no a través del espacio sino a través del tiempo. Un tiempo abarrotado de curvas, arabescos, ornamentales, calles barrocas y ascéticas llanuras que no representaban el espacio sino nada más que su indigente recuerdo.

No puedo precisar cómo llegué pero realicé la proeza menor de llegar al futuro.

Un cartel decía: CORRIENTES 4007 -BIENVENIDOS A LA UTOPÍA.
0tro rezaba: LOS QUE AQUÍ LLEGUEN NUNCA SE IRÁN.
Un tercero destacaba esta frase: CORRIENTES HACE UN MILENIO
FUE FEUDAL Y NEOLIBERAL
AHORA ES SOLIDARIA Y COMUNITARIA
Una publicidad decía: AQUÍ LOS POLÍTICOS HAN DESAPARECIDO
LOS EMPRESARIOS CHANTAS FUERON
QUEMADOS EN LA HOGUERA
LOS ALCAHUETES ESTÁN EN EL EXILIO
En un bodegón arcaico, a la entrada, había un anuncio:
SE SOLICITA AL PÚBLICO VIVIR Y DEJAR VIVIR.
CANÍBALES Y VAMPIROS, ABSTENERSE.

En el Reino de El Dorado

El Paraná estaba sorprendentemente transparente; a lo largo de la costa no había negocios de choripanes ni pizzerías ni salchicherías; no había jóvenes ebrios peleando con navajas y botellas rotas. No había edificios elevados que le hicieran sombra al fluir de los árboles.

Corrientes estaba haciendo historia con el cumplimiento de todas la utopías.

Habían demolido el casino y levantado un centro cultural en el lugar. También había desaparecido la legislatura como institución. Tampoco había dinero. Los grupos humanos había entendido que el papel no era más que una trampa financiera y decidieron optar sistemáticamente por un trueque, cuya única moneda fuese el trabajo humano como garantía de un bien o de un servicio. Se había suprimido la noción de excedente o de ganancia.

No había parlamento, no había Estado, no había policías. Las comunidades en nuestra ínsula se manejaban como pequeñas comunas productivas, industriales, manuales y profesionales. Las comunas se intercomunicaban a través de la tecnología de la comunicación no con fines de acumulación, sí de la distribución de la riqueza, que no estaba -como les decía - en el dinero sino en el esfuerzo y en la inteligencia humanas para producir y servir al semejante. No había patrones ni líderes, sólo tenían representatividad los coordinadores de comunas que consensuaban las líneas directrices de la autogestión, la cogestión y la producción solidaria, en un sistema de descentralización.

¿Qué había pasado con los Esteros del Ibera?

En el año 3050 había sucedido algo milagroso: en América Latina se había formado la UNIÓN DE LOS PUEBLOS LIBRES que, por su solidaridad y su empeño en la lucha por la soberanía, rompieron con Europa y los Estados Unidos, potencias que habían sufrido un ataque letal bacteriológico por parte de los Pueblos Islámicos, lo que había permitido a nuestro continente tener márgenes de acción para independizarse del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial y de otras organizaciones usureras del planeta y desentenderse de la gendarmería del pentágono y de la Casa Blanca que ahora sólo eran un puñado de escombros, con tecnócratas, burócratas y militares atemorizados por los pueblos musulmanes.

Los esteros y todas las tierras de la provincia eran patrimonio común. La desobediencia civil y la voluntad popular lograron la expropiación y la distribución de la tierra, de las aguas y del aire (que también estaba gerenciado) a pequeños y medianos productores cuya tecnología de mediano alcance pero eficaz no dañaba los recursos naturales, debido al equilibrio entre explotación de recursos y preservación ambiental.

Se recuperaron enormes extensiones de territorios que dejaron de pertenecer a los capitalistas extranjeros y a la burguesía local terrateniente. Se destruyeron terraplenes, se recuperaron especies animales y vegetales. Una custodia popular rodeaba el acuífero impidiendo la caza y la pesca indiscriminada; la penalización, muy severa, los había escarmentado de una vez por todas.

Los Esteros del Iberá eran tierra y agua productivas, Parque Temático Mestizo, Àrea cultural y turística, tesoro antropológico y Museo Natural de laVida. Eran una polifonía de razón, imaginación y energía natural.

Saqué boleto en un ómnibus aéreo y llegué hasta Colonia Pellegrini. Una guía de turismo, mientras caminábamos por las cercanías de esa tierra tropical, se detuvo y me dijo mirando hacia abajo:
- Señor, fíjese en eso – me indicó.
- Miré algo sólido cerca de mis pies: un rectángulo de cemento al ras del suelo que decía: AQUÍ YACEN LAS ONG TRUCHAS
LAS MULTINACIONALES
Y LOS MONOPOLIOS VERNÁCULOS
TAMBIÉN LAS MULTINACIONALES.
QUE TODAS EN PAZ NO DESCANSEN

2007: El esperanzado retorno

Utilizando nuevamente mi cuerpo como medio de locomoción retorné al pasado con gran optimismo y me encontré vivito y coleando en la antesala del Siglo XXI.

Después de un profundo sueño me di un baño y salí a caminar por la Peatonal Junín y enfilé hacia un conocido diario de la ciudad donde relaté mi inusual travesía, a través de una prolongada entrevista.

Los periodistas, el director, el jefe de redacción y los fotógrafos, todos eran excesivamente amables y sonrientes conmigo. Cuando ya me despedía cordialmente de mis anfitriones sentí que me tomaban del cuello y de mis hombros, que mis brazos se hallaban aprisionados totalmente.

Unos enfermeros me habían puesto una camisa de fuerza. Vi que algunos discutían entre sí. El que parecía el jefe ordenó:
-Ya está llegando la ambulancia. Llévenlo al psiquiátrico.

Indio querer cornetita!!


Arquitrave de junio en circulación


El leve resquicio del amor de Jack Farfán Cedrón

PRÓLOGO


Como última emoción o musa evocativa, como el único remedio que me salvó unos días más del colapso que es a veces la vida -el lugar donde irremediablemente sucede la poesía-, estos poemas gozan del mérito de la tranquilidad, aunque tejidos en la desesperación que encaja perfectamente en los reinos de la poesía, poesía como desfogue, poesía como último bastión donde apenas deslíe sus rubores un sol tardío. El año en que terminé el libro, empecé a recuperarme de muchas heridas de amor, y hoy, después de dos años de pelear con los concursos y con el egoísmo del poeta inédito, lanzo al planeta El Leve Resquicio del Amor, 46 poemas breves, suaves y lúdicos, poemas cuyos primeros pasos transitan evocativos encuentros amorosos, frisando un frío avril; micro cortes que la imaginería practica entre vacío y desesperanza, en pequeñas dosis que nos acercan cada vez más a esa puertecilla mágica que es la poesía, que abre sueños, visiones fantásticas, qué sé yo, ilusiones, que acaso aún quedan como briznas de hierba brotando de una pared agrietada, en la casa vieja del dolor. [J.F.C.] Cajamarca-10-3-07.


MÁS ALLÁ DEL AMOR

Más allá de la piel
Más que las lágrimas
Más que un corazón herido
Más que el amor
En el centro mismo del ojo
En la pura carne vibrando
Por un solo espíritu
Al morir por un amor
Por una muerte que desaparece
Por una vida recién hecha
Por Dios
Bajo un solo camino
Como flores sobre la tumba
Ni una lágrima en el vaso repleto
Más que la vida y la muerte
Girando en un planeta creciente
Más que todo
Más que nada
Solos en una hoguera
Vivos bajo la Tierra
Darlo todo
Hasta sangrar lágrimas
Hasta ser un fósil encontrado
Con la forma viva de un corazón que late
Más allá del tiempo
Más allá del mismo amor
Siempre seremos parte de una rosa
La espina que sangra
La Luna que su amor reposa
En la infinidad que no contiene a dos

martes, 19 de junio de 2007

SEMINARIO SOBRE ARISTÓTELES SERÁ DICTADO POR MONTSERRAT ALVAREZ


El próximo sábado 23 de junio se inicia un módulo de un mes de duración con clases de frecuencia semanal, todos los sábados, dedicado al pensamiento de Aristóteles y su significado e implicaciones dentro de la posterior tradición filosófica y la cultura de Occidente en general. Este módulo es parte de las actividades del Ateneo Paraguayo. Las clases serán impartidas por la profesora Montserrat Álvarez. Montserrat Álvarez, poeta, ensayista y escritora española con varios libros publicados dentro y fuera de nuestro país, en su faceta de profesora de filosofía, y de manera especial en los casos de sus seminarios independientes, se ha caracterizado siempre por ofrecer un abordaje, un enfoque y una problematización de las perspectivas más tradicionales y consuetudinarias dentro de los ámbitos universitarios locales o propios de nuestro medio en general, ofreciendo siempre algo más, incluso a un público amateur o no especializado en el área filosófica, de lo que el estudiante o el simple interesado puede encontrar en cualquier enciclopedia, libro de consulta o clase habitual de las facultades o los colegios paraguayos. Todo ello sin omitir, sin embargo, los elementos introductorios básicos que los manuales, enciclopedias y clases corrientes del bachillerato o la universidad pueden aportar. Esto con el doble propósito, que comprende dos objetivos difíciles de conciliar, de, por un lado, permitir un acceso inteligible, claro y preciso a temas usualmente presentados como de muy arduo acceso, y, por otro, paradójicamente, mostrar la verdadera complejidad y el carácter problemático que en general estos temas no presentan en las exposiciones más frecuentes.

LUGAR: ATENEO PARAGUAYO. Nuestra Señora de la Asunción 820.

INFORMES: Prof. Montserrat Álvarez. Teléfono: 0971-224762. Correos electrónicos: madameratt@gmail.com / damasatan@gmail.com. O bien: Prof. Manuel Martínez. Teléfono: 491495 (Ateneo Paraguayo). Correo electrónico: ateneo_paraguayo@yahoo.com

HORARIOS: Los sábados de 15:00 a 17:00 horas.

DURACIÓN: Un mes con reuniones una vez por semana, todos los sábados a partir del 23 de junio, con sesiones de 3 horas cátedra (120 minutos) cada una.

CERTIFICADOS: Se expedirán certificados con valor académico y constancia del número de horas cátedra impartidas (12 horas cátedra) a los participantes.

INSCRIPCIONES: En el Ateneo en horarios de oficina. El plazo se extiende hasta la primera sesión, el sábado 23 de junio, inclusive.

REQUISITOS: La convocatoria se dirige a los interesados en general.

Roger Santiváñez / Cinco poemas nuevos


STRETTI


1

Aguas parpadeantes inquietas avanzan
Sus pájaros planean y sucumben ante
El fragor del súbito sol en penumbra dorada

Silbidos variopintos abren la tersura
De intocado pétalo albur de la estación
Dársena que visito sólo por mojarme

En el pecho del petirrojo desaparecido
Y siguen los cantos en pluma leve
Junto a innombrados tallos removidos

Es el viento inmigrante clandestino
Flameantes verdes nuevecitos y su
Fragancia imperceptible en la ribera

Suavísimo repliegue ondula delicado
Arrullo del murmullo chullo en la
Frontera gotas me salpican en la orilla


2

Ruma de hojas enhiestas arriba
Remos reman rubios y soleados
Plenitud muscular la espuma atrás

Polinización de atardecer cantos
Por doquier inusitados cada
Uno en su nota se concentra

Y es feliz en la helada brisa
Diminuta brizna crin de la yerba
Sol silente trina entre su vuelo

Amor abrigo trenzado a estos versos
Lupinas parvas orladas en Piedra
Horadada ya no volví a la esquina

Se escurre el tiempo stereo
Haz noctámbulo y rutilante ya
Viene en ti su soñado desatino


SANDIE & LUCY


El corazón de plástico en la Junín
¿Dónde está? Desapareció en el desván
Inexistente sería una ola y su espuma
Salobre solitaria sobre nada sin memoria

Eran dos corazones en el azar soleado
Estrechez del patio desnudo en la oscura
Fotografía que se fue perdiendo cachivaches
Desportillados finalmente no los sepultamos

Frágiles y blandos cuerpos aunque suaves
Tenían sus nombres gringos esplendores
De T.V. recien llegada a los dorados arenales
Nadie sabe dónde se escondieron porque

Candelaria la noche que jugó al ampay
Soltó una risa resonante tenebrosa pero
No se los llevó sería ébano en contraste
Si hubiera sido dulce robadora de ese sueño

Escena de ambos en su repisa bien
Sentados y vestidos contemplando muebles
Paredes u hornacinas arrimados nichos
Sólo en el sutil espíritu de un poema


SNOW SNOB

Mientras la noche en su guarida
Abre sus compuertas de sonido
Ve hacia el centro plexo solar y
Oculta sigilo azul en sus manzanas

Entonces el brillo de la nieve se
Venía con la venia del poniente
Oh frazadas en chisporroteo divino
Ya se escucha tu rumor perfecto

No es amor pero describe la pará
Bola del prístino encaje desnudado
Siesta también despierta por el sueño
Hoy volvió el perdido afán y sombra

Suya es la dulzura de los frutos
Invisibles olvidándose después de
La juntura cuya fragancia te en
Simisma y no la busques solícita

En los rayos helados oscilantes sin
Párpados celestes que huyan del
Deseo más anhelante y poseído
Esta fue tu derretida canción fugaz


MODESTO GARAGE


1 Agenor

Lejanía de tu nombre cual espina
Que llevas dibujada en la pretina
Más antigua recordada en la divisa
Por las galladas temprano en la sola

Mañana y las domésticas jugadas
Nos fuimos al colegio uno tras otro
Las pocas flores augustas son
Rieron en la vasta tierra

Sumergida precoz iluminación
De la señal ingrávida pre
Fijada por tu ceño circunspecto

Nunca en la tarde meció la
Nada como esta memoria iría
A la blasón de tu pura inexistencia mía


2 Angel (a)

Suspiros detenidos vitrina de caoba
Brillan en la seda impoluta del pelo
Más azul que peina la Modesta
Con la gracia gris frasco y fresa

Todos los días vuelven a ese sueño
Bruno y chino en la luz de unos
Ojos ardidos en perol de la natilla
Hirviente cielo motas pura pampa

Y grasa entreverada pollos la
Garza fallecida elegantísima
Estrella de los soles negados
Al viento del vergel oscurecido

Verano tras verano embarrados
Felices inconcientes tesoros de
Mamá no me encuentran en
La fina página que escribo. No.


AGLAE


Deseo sube sobre noches dudas
Por nubes traviesas de la sierra
Mojada Aglae dormida para siempre

Mató el anhelo del velado velo y
En su cielo brilló la pluma de una
Luna jamás vista. Hasta la vuelta

En su mansión de boscajes y encajes
Excitantes como húmeda hendidura bendita
Voló la bóveda bordeada por un fauno

De mi mente se hizo poesía con
Frenar el borboteo sagrado pero
Deleite al fin de su regalado sueño


Collingswood, New Jersey. Enero 2007.

Tomado de Revista de escritura & poéticas Siete de siete

4 poemas de Maria Victoria Dentice


TALASEMIA O ANEMIA MEDITERRÁNEA


Ya no soy joven.

Ya no acuso a mi soledad
ni desprendo ecos de sus rasgos.
Se ha estancado mi sangre
en el ojo de un sauce
contra el cauce de un río
que de memorias fue herido al nacer.

Me han desterrado el cuerpo.

Me han destronado
de mi la esperanza,
Tan lejos he quedado.

Mi corazón no sabe.


Poema perteneciente al libro, aún inédito, Agua.


NOSTALGIA

La muerte atraviesa con manos a la que fui.
La sangre me lleva sin manos la juventud perdida
La muerta atraviesa en lenguajes a la que fui,
Ya no le alcanzan sus manos para suicidarme esta noche.
Yo hablo con palabras que conocen la muerte.
Yo hablo de mí y de la muerte llevándome en un carro de oro.


Poema perteneciente al libro, “Los años vendados”, ediciones Baobab 2006


EL CRÁNEO AZUL
[1]

Mis manos crean su oscuridad,
El compás de miedo en los pasos
Se comían las calles y a la gente
Eran gigantes de oro.

Cuando yo vivía en Cluj un día los vimos venir
[Desde el sanatorio del doctorcito Lengyel]
Tomando lirios y cianuro por la boca,
Pasó que de repente se los aniquilaron a todos,
Mi Alemania tenía más cadáveres que una sopa.
Fue entonces cuando lo conocí a el
Mein Kampf, el ario puro
Que se llevo la cruz a la boca y
Escribió al lado de mi nombre: Solución final.

Un día lo vi venir
Con los brazos cargando mis quintillizos
Yo me parecía a el
Quería quedar limpia de esas cosas,
del imperio eutanásico de las manos secas.
Hacia invierno y todo aquello fue una caza
/nostra maxima culpa/
Un terror un inmundo mapa ordenado
Bordando el espacio muerto.

Había bebes,
Ardían como pollos en las habitaciones,
“Siéntense, rómpanse, suicídense sobre mis pies”-decía-

-I am scared.
-What if I kill you?
-What if I kill myself?
-I will kill you again.
-Herr Doktor, I am scared.

Los cadáveres enteros para devorar,
Mis huesos dormidos en el Cyclon de Auschwitz.


Poema perteneciente al libro “Los Años Vendados”, ediciones Baobab 2006


AMNESIA

Lo que se dice no existe. Existe la herida, la profundidad de la sangre, la orfandad de la piel. Me quejo porque lo que trajeron las margaritas este verano fue fiebre. Si lloro es porque el alma que estudia las poses de los bebés que ladran desde mi madre que llora me aborta viendo oscura agua natal nacer desde otros ojos (bebo al silencio de la mano y la botella vacía) río en mis rezos o ríos de huesos que son nuestra historia entre naufragios perdidos o las articulaciones de mis padres tratando de armarse.

Si nocturno es vuelo y mi olvido brutal, tan descaradamente tejido como un lago donde para siempre alguien se habrá asfixiado, lo que importa es que me olvido o me han prendido fuego mi nombre, diciendo vuelve el hombre que me ampara que ha cuidado de mi a la esperanza.
Tú me preguntas si digo del sol que cada vez se amanece mas adentro y mas tarde en lugares donde son pequeños los niños de mi locura. Yo sólo digo que afuera llueve y es tarde para cantar que se ha perdido y yo en mí, simplemente tarde, porque en lenguaje o en poema he intentado hacer, he intentado componer pero de palabras he perdido y sin embargo, afuera llueve y es tarde.

Poema perteneciente al libro, aún inédito, Agua.


Maria Victoria Dentice tiene veinte años, es estudiante de segundo año de la carrera de filosofía en la Unsam, nació en Buenos Aires, Argentina, ha publicado recientemente su primer libro “Los años vendados” editado por ediciones Baobab, el cual fue resultado de haber obtenido el primer premio en el concurso urbano y suburbano de cuento y poesía 2005, luego de lo cual participó en dos antologías, “letras del mundo 2006, tomo 1” de editorial nuevo ser y otra, de pronta aparición, de editorial de los Cuatro Vientos. Actualmente se encuentra trabajando en dos próximos libros.

María Victoria escribe a partir del repentino fallecimiento de sus abuelos, Zoraida y Cayetano, para restaurar la palabra, donde la palabra está herida en su ser. Su poesía obra como un llamamiento: es la ausencia o la herida que deja en nosotros la muerte, es la muerte que conlleva decir el propio nacimiento.

http://estatuitas-de-valium.blogspot.com/
http://tierra-de-yemanja.blogspot.com/


[1] Este poema fue de escritura automática. No tengo certeza de si existe un lugar llamado así, pero si hubo una mujer, de quien no se su nombre, que quería dar a conocer su historia. Ella me pidió escribir lo sucedido. Luego lo termino en “el llamamiento al hueso”

Del poeta nació el amor, que creció y se hizo poema: Silvia Campazzo


Rolando Gabrielli.
Entre paréntesis, amor.
Ediciones Cisne Color Ltda.
Colombia, 2007.


Qué raro ver impreso a un poeta inédito hasta la médula del poema, polvo y hueso de su palabra convertida en letra impresa real. Repetido en la virtualidad de Internet, archivado en el trópico, y a veces, la fiesta de la palabra pasa de rodillas, miserable altar de unos cuervos cojos ciegos, que no hacen sombras. El poema nace detrás de la palabra, donde el verbo es sombra lúcida de su propio silencio. El poema convoca en su nombre a todo y nada.

El abecedario, el diccionario, los escaparates están llenos de palabras y papel. Desde siempre y mucho antes, la “manía” fue poetizar la palabra o el lenguaje fue la palabra real en el poema de lo cotidiano. Aire, oxígeno de aquel hombre y mujer, que el hielo y las cavernas convirtieron en primavera. Hablaron todos los elementos por su boca y palabras. Años a, el cosmos era un huevo gaseoso a punto de estallar.

Entre paréntesis, amor, poemario de Rolando Gabrielli editado el 14 de abril en Colombia, impreso por Ediciones Cisne Color Ltda., ha estallado por fin en 92 poemas y tres cadáveres exquisitos, con lo que el autor resuelve su propio olvido. Poesía de amor, poesía en la poesía y poesía palabra: un solo lenguaje.

No es difícil abandonar el momento cumbre del olvido de sí mismo, ha dicho el autor de Entre paréntesis, amor, arrastrando las húmedas vocales y consonantes.

Una edición muy cuidada, con una portada en rojo, muy sugerente, ilustrada por una mujer de espalda desnuda, silueteada, con una bata roja que cae informalmente hacia su cintura sobre una cama. Al fondo, en un gran primer plano, una ventana cubierta en parte por una cortina. La contraportada es una fotografía muy sensual de unas largas y hermosas piernas, cuya parte superior de la mujer está cubierta por una bata roja. La contraportada está contrastada y enmarcada en negro. El poema Última fortaleza, se refiere a la portada de alguna manera: Tu espalda/sigue siendo/mi obsesión/es tu última/fortaleza. Y las largas piernas, como una geografía chilena, están trazadas en más uno o dos poemas. Las fotografías están suscritas por SC y el diseño del libro a cargo del colombiano Hernán Santos, quien buscó una armonía estética para toda la obra en la textura del papel y en su nítida tipografía.

Entre paréntesis, amor, se expuso en la XX Feria Internacional del libro en Bogotá, Colombia, recientemente concluida. Un par de volúmenes fueron robados del stand de Chile o de algún descuidado armario en esos días, lo que significa que la poesía goza de buena salud. (Es tal vez un homenaje a Roberto Bolaño, quien sobrevivió en su juventud con lecturas robadas de las librerías del DF). También estuvo en La Casa Silva de la Poesía y un librero mexicano compró un flamante recién editado ejemplar. Gonzalo Rojas se llevó otro a Chile. Manuel Silva Acevedo y un animador de la TV chilena, sendos libros. Suficiente para romper el hielo.

Silvia Campazzo, profesora argentina, en un prólogo de 11 líneas traza la atmósfera del libro y define al poeta en la intimidad, respiración de su verbo. Es un guiño para el lector, una señal, porque como dice Gabrielli” la poesía es la búsqueda del Otro. Se busca con la palabra: carne, cuerpo, materia, una atmósfera húmeda. Silvia Campazzo sostiene en su brevísima y precisa introducción al poemario, que “en cada verbo un sentido, en cada adjetivo un deseo y en cada punto, el tiempo de retomar el aliento para volver amar y seguir sintiendo”. “Del poeta nació el amor, que creció y se hizo poema” “El poema, enfatiza Campazzo, fecundó la pasión que se esparce en estas páginas como en sábanas revueltas.” ¿El poema fue anterior al amor o la palabra fecunda primero la sombra antes que el cuerpo? Así Rolando Gabrielli ha desenredado el ovillo de palabra y ha echado a rodar el carretel de su esperanza en el camino de sus versos, concluye la profesora Silvia Campazzo, desde el fondo de su(s)propia(s) lectura(s) del poemario de 112 páginas redondas, estética y agradablemente impresas, acota: “Este es el hombre, el poeta y su obra, atravesada por la invencibilidad de la distancia”.

En su última página, a modo de corolario, el autor advierte: ”Un libro no se explica, es como una historia de amor, sucede. Éste fue escrito con todos mis sentidos, para una mujer, que es todas las mujeres, el poema” La poesía/es cosa muda/rota dice y toca/pasa y queda/provoca.

Tres antiguos, tradicionales, permanentes, universales temas contiene el libro: el amor, el poema en el poema y la palabra. El lector es quien escoge las palabras y se queda con la última cuando lee un libro. Debe comer, beber y ayunar en el El Plato del poeta: Repaso la poesía/como la vida/en un plato hondo/vacío de letras//y estómago/eructo/sin tener que decir/Nada por obligación/Repaso/la poesía/sobre un plato vacío. La elocuencia del poema en lo que no se dice, se sabe, el silencio, la soledad y el oficio dentro de un plato vacío. ¿Para qué editar se habrá dicho mil veces Gabrielli?

Un libro con muchas señales y guiños nos ha dicho Silvia Campazzo desde su intuición y lecturas. Más allá de las palabras el autor ha dibujado un largo y estrecho paréntesis y “el lector sabe que tiene más que palabras, un ruido que la hoja en blanco contiene y no ahoga.” Se siente la respiración en el poema, de quien lo escribe y lo lee, y de para quién fue escrito. La respiración de dos es un juego más profundo y sagrado. El poema sólo tiene un recurso, sus palabras. Santa palabra: Arrodíllate, le digo/en cruz, Santa palabra,/inquisidora mía/revélate ahora/ycondénate conmigo/por todas las vigilias/De los siglos/si quieres.

Una poesía que tiene cuerpo, un verbo que copula, penetra, impregna y humedece la punta de la palabra en ese pozo de luz oscura irrefrenablemente. Verbo copulante: Verbo copulante, mi coma/mi punto, mi rosa helada/todo el abecedario/lo bendigo en tu nombre/A mí me yace, a mí me vive/Tierra si no soy tu tierra, /húndome o primavera muscular/frívolo rompiente verano/verbo rojo, doliente/mi paréntesis hablante copulante.

El libro tiene diversos pisos, capas, contaminación, mixtura, obsesión, reciclaje, una mirada hacia lo desconocido, señala su autor. Hay ciudades míticas en la memoria del poeta, Denver, DF (México) Ciudad de Panamá, Santiago de Chile.

A pesar del largo silencio sobre el papel, porque Gabrielli ha escrito varios libros de poesía y prosa, según dan cuenta algunas publicaciones virtuales, un poema recoge la obsesión, la dependencia visceral del poeta sobre su propio oficio y género: Poesía: soy tu sirviente/considérame tu público servidor/humildemente/un cómplice incondicional./Tócame el corazón/con la yema de tus dedos/desnuda la semilla seca/y sé mi fruto. Texto confesional, medalla de múltiples caras en una sola: la poesía. Poema, complementa esta postura, alarde de silencio en el silencio de la palabra. A veces siento/que he alimentado/ un elefante blanco./La página, la página.

Entre paréntesis, amor, respira la mujer de carne y hueso, la femme, la Musa, la Bella, porque el poema/ respira en el poema/como nosotros/un solo cuerpo/del delito consumado. La palabra se consume en el poema, como la carne sobre la carne. ¿Nos devora/el cuerpo/del poema//la plabra/o este amor/que respira/este aire/sin palabras? Preguntas en un confesionario público, transparente, en la intimidad del diálogo. De esta respiración mutua, paréntesis, intervalo de una realidad jugada en el imaginario del poema nace La Sin par: Tú eres la sin par/mí folletín del atardecer/musa soleada en el rojo espejo/Te recuerdo en una taberna/ y sólo se ve nieve/una catedral que asciende/nube imaginaria ¿Qué esperas ángel para volar/soy el agua adivinada en el bautizo de tu mano/Un búho que arroja sus ojos/en el pozo de un hilo sin punta/que crece en la noche del poema.

El hilo seduce en el poema, palabra por palabra, no la madeja. El poema dice/calla/narra/describe como sugiere Descripción de la mujer. Es un ángel bestialmente hermoso/arbitrario, patéticamente tierno,/me asfixia su silencio./Su ombligo habla/y yo le debo mi libertad/lúdica bisagra,empuja forastero/tu profundo oro de la noche, amor/luna plana, brillante, ciega/el tacto oscuro de tus manos/es pétalo, es rosa, lágrimas.

Toda poseía verdadera respira por la herida. Esta no es la excepción. Poesía que pulsa una época, un río que la recorre. El poeta echa fuego a su palabra, aconseja, cuando veas arder la capilla de la poesía. Fuego y más fuego, el poeta ama/con frenesí desenfrenado/desbocado/caballo sobre yegua. La palabra no se rinde.

Hay más poesía en Entre paréntesis, amor, tal vez una historia, como suele ocurrir en el amor. Ciudades, el tiempo y la muerte, unas cuantas nostalgias que nos dejan ver las palabras cuando se juntan de cierta manera al decir y callar. El poema tiene la última palabra y el lector que le otorga su propia visión y lectura. Las palabras de Silvia Campazzo son precisas, hilo sobre el hilo de la historia que narra y quizás en la palabra esté la invencibilidad del poema.

CINCO POEMAS DE EFRAIN MIRANDA