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jueves, 27 de noviembre de 2008

HOY POESÍA EN TACNA Y UNA NUEVA PREGUNTA ACERCA DE LA RECIENTE POESÍA PERUANA

Gracias a Cristian Astigueta (Tacna, 1980), premio regional de poesía del INC Cusco 2008, me entero que hoy habrá un recital de poesía joven en la ciudad de Tacna (ver el afiche) y hoy es también la inauguración del I ENCUENTRO SUR PERUANO DE ESCRITORES “Lampa: El lugar de mis sueños” 2008 (Puno), donde se convocara al Premio regional de poesía “Vladimir Herrera” 2009, en ese sentido, y retomando una encuesta titulada “Una pregunta acerca de la reciente poesía peruana”, específicamente, un comentario de Enrique Matheus con el cual estoy completamente de acuerdo: “wow! acabo de leer recién este post... creo Sr. Guillén que debería volver a colocarlo como una encuesta... yo vivo en Cusco medio año y el restante entre Lima y el extranjero: en Lima estoy y estamos aburridos de los mismos, entre los cuales dos o tres son buenos, los demás, tan solo compañía y amiguismo... por eso prefiero dar nombres reales del Cusco: Franklin Sequeiros, Wilni Davalos y Cristian Astigueta (ganadores de los últimos tres premios de poesía del INC), voces distintas unas de otras, tres nombres casi inexistentes en el panorama de la poesía peruana contemporánea, solo espero que estos chicos no tengan que irse a vivir a Lima para ser parte de la collera y así salir en antologías y recitales, pues parece la única forma”, ahora propongo revisar a los poetas POST-2000 de las diferentes provincias del Perú, una lista que incluye a autores nacidos desde 1974 hacia delante y que comprende tanto el norte como el sur, la sierra y la selva, entre ellos tenemos a: Darwin Bedoya (Moquegua, 1974), Filonilo Catalina (Puno, 1974), Luis Ormachea (Cusco, 1974), Rubén Soto (Puno, 1974), Juan Yufra (Moquegua, 1977), Fred Acosta (Huaraz, 1978), Ramina Herrera Arteaga (Amazonas, 1979), Nacho Infantas (Cusco, 1980), César Panduro (Ica, 1980), José Luis Velásquez Garambel (Puno, 1980), Victoria Larco (Trujillo, 1981), Víctor Raúl Maldonado (Cerro de Pasco, 1983), Paul Mendoza Malaver (Cajamarca, 1983), Lúber Ipanaqué (Pucallpa, 1985), Robert Baca (Arequipa, 1986), Matilde Granados (Trujillo, 1986), María Miranda (Arequipa, 1986), Denisse Vega Farfán (Trujillo, 1986), Yesabeth Muriel (Piura, 1988), los grupos literarios Signos (Chiclayo) y Legión (Trujillo), entre muchos otros. Espero sus comentarios. Por favor no mencionar a poetas de Lima.

martes, 25 de noviembre de 2008

Presentación de AMÓRFOR y registro de performance Nunca salí del horroroso Chile


Presentación de Amórfor de Salomón Valderrama
Comentan: Maurizio Medo, Carlos García Miranda y Paúl Guillén.
Presentación del registro de la performance Nunca salí del horroroso Chile de Elizabeth Neira.
Yacana del Centro. Jirón de la Unión 892. Segundo piso. Viernes 28 de noviembre. 7:30 p.m.
Ingreso liberado.

Diseño Yankay: 9904-02611

CONFERENCIA DE ANA MARÍA INTILI SOBRE PACO YUNQUE DE CÉSAR VALLEJO

lunes, 24 de noviembre de 2008

PRESENTACIÓN DE "FLORECE", PLAQUETA DE POEMAS DE LUDWIG SAAVEDRA

Paracaídas Editores tiene el agrado de invitarlos a la presentación de Florece, plaqueta de poemas de Ludwig Saavedra, a realizarse el jueves 27 de noviembre, en la Casa del libro viejo (Calle Gibson 363, San Isidro) a las 7 p.m. Los comentarios serán de Salomón Valderrama y Juan Pablo Mejía. Compartirán el recital Dalia Espino y Michael Acevedo, y habrá una proyección musical a cargo de Ricardo Barreto (a) sinamor. Más informes: http://www.paracaidas-editores.blogspot.com/

OBRAS COMPLETAS DE WÁSHINGTON DELGADO

Wáshington Delgado. Obras completas
Jorge Eslava (editor)
Lima: Universidad de Lima 2008. 2098 pp.

Reunida en cuatro tomos. El primero trae la totalidad de su obra poética. El segundo compila su creación cuentística y su fecunda producción periodística. El tercer volumen lo integran sus trabajos interpretativos e historiográficos sobre literatura española y peruana; y el cuarto, una recopilación de ensayos, conferencias y prólogos, además de una entrevista, una semblanza y un álbum fotográfico.

La presentación será el martes 25 de noviembre a las 7:00 p.m. en el auditorio W de la Universidad de Lima. Como presentadores estarán Ana María Gazzolo, Jorge Eslava y Camilo Fernández Cozman.

Este viernes 28 de Noviembre Amórfor de Salomón Valderrama en Yacana del centro

PRESENTACIÓN DE TELÚRICA Y MAGNÉTICA, REVISTA DE ESCRITURA CREATIVA DE LA UNIDAD DE POSGRADO DE LA FACULTAD DE LETRAS Y CIENCIAS HUMANAS DE LA UNMSM

Este miércoles 26 de noviembre se presentará el primer número de la revista Telúrica y magnética (Lima, UPG de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la UNMSM / San Marcos, 2008), evento organizado por los directores de la revista y la Unidad de Posgrado de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Esta revista reúne textos de los estudiantes y de los profesores de la Maestría en Escritura Creativa de dicha Casa de Estudios; así como de los más reconocidos poetas nacionales e internacionales (n.e. incluye trabajos de Ana María Gazzolo, Gonzalo Portals, Rodolfo Ybarra, Jorge Kishimoto, Róger Santiváñez, Paul Guillén, Román Antopolsky, Julio Fabián, entre otros). Contiene además un dossier de cartas inéditas del poeta peruano César Moro y un ensayo de Xabriel Abril sobre Juan Parra del Riego.

Presentarán la revista Marco Martos, Gladys Flores, Jaime Urco, Antonio González Montes y Aníbal Paredes Galván.

La cita es el miércoles 26 de noviembre a las 7 p. m. en el Instituto Raúl Porras Barrenechea (calle Colina 398, Miraflores).

Brindis de Honor.

Presentación - Postales - José Gabriel Valdivia‏

La editorial Cascahuesos Editores se complace en presentar Postales, el nuevo libro del poeta José Gabriel Valdivia. Esta actividad se realizará este miércoles 26 en el Auditorio principal del Centro Cultural Peruano Norteamericano de Arequipa (ICPNA) y la cita está programada para las 7:30 p.m.
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José Gabriel Valdivia Álvarez: Nació accidentalmente en la maternidad del distrito de Bellavista en el Callao, el año 1958. Su madre fue una perla del Chira y su abuela un blanco temblor de ternura. Este nacimiento fortuito no impide que se le considere arequipeño, pues a los pocos meses de vida fue bautizado en las aguas del Chili. Ha trabajado como periodista en los diarios Correo (Arequipa y Tacna), La República (Gran Sur), Pájina Libre (Lima) y actualmente es colaborador permanente del semanario regional del sur El Búho (Arequipa). Como poeta ha dirigido las revistas Polen de Letras, La gran flauta y Semáforo; y ha publicado los libros de poesía: Grafía (Arequipa, 1984; Premio del Festival de la Juventud. Moscú, 1985), Versolínea (Arequipa, 1985; Segundo Premio en Juegos Florales Municipales de Arequipa, 1983); Al Filo de la Gravedad (Premio de la Juventud de la Municipalidad Distrital de Cerro Colorado - Arequipa, 1987) Flor de Cactus y Otras Espinas (Arequipa, 1989; Segundo Premio, Concurso Nacional de Poesía César Vallejo, Arequipa, 1987) Postales Peruvianas (Mención honrosa, Concurso Nacional de Poesía Paucarpata-Arequipa, 1994); y en Francia, Editinter publicó una edición bilingüe de su poemario Fleur de cactus et autres épines el año 2001. Finalmente, bajo el título de Funesta Trova (Arequipa, Lago sagrado editores), el año 2003 apareció toda su obra poética desde 1984 hasta 1989, corregida y aumentada.
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Por otro lado, su labor investigativa ha sido reconocida con el Premio de Investigación 2001 en el área de Ciencias Sociales, por la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa, y en 2005 volvió a obtener dicho primer premio, pero esta vez sin ser premiado.
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También es miembro fundador de la Casa del Poeta Peruano (filial Arequipa), ex socio de la Asociación Nacional de Escritores y Artistas de Arequipa, ANEA, ex miembro de la Asociación Civil Transparencia, y por último, ex miembro de la Sección Peruana de Amnesty International.

RITUALES DE LA PAPA EN MADRID: POESÍA CON VINO & PAPAS

El Embajador de Perú en España, D. José Luis Pérez Sánchez-Cerro tiene el agrado de invitarle a la inauguración de la exposición:

RITUALES DE LA PAPA
Que tendrá lugar en la sala de exposición de la Fundación Alianza Hispánica C/ San Pedro 22 – 28014 Madrid – Metro Antón Martín – salida Atocha. El próximo día 27 de noviembre a las 20,00 horas.

A lo largo del Homenaje a la papa que será hasta el 23 de diciembre de lunes a jueves, donde participarán 28 artistas plásticos con sus obras alusivas a la papa y 11 poetas con sus respectivos poemas dedicados a la papa, darán sus recitales, los siguientes poetas:

DIEGO VALVERDE VILLENA, poeta peruano, CARMAY JUAECHE, poeta peruano, GERARDO FERNÁNDEZ, poeta peruano, ANTONIO RUIZ PASCUAL, poeta español que estará acompañado por MARTÍN ABOZAGLO cantante peruano, JESSICA ZOROGASTUA CAMACHO, poeta peruana, WILFREDO MUJICA CONTRERAS, poeta peruano, NORA ALARCÓN, poeta peruana, JUAN JOSÉ SOTO, poeta peruano, AURELIANO CAÑADAS FERNÁNDEZ, poeta español, MARÍA SANGÜESA GARCÍA, poeta española nacida en Marruecos, GABRIEL ÁVILA GONZÁLEZ, poeta chileno. Todos estos recitales terminarán con un brindis de vino español.

Cerrándose el acto el 23 de diciembre a las 20:00 hrs., con la conferencia Degustación sobre la papa a cargo de SARA DIESTRO, experta en cooperación y desarrollo, que nos introducirá en la Historia Social de la papa y LEÓN CARRILLO, metre del conocido Restaurante Peruano “Inti de Oro” que nos hablará de la importancia de la papa dentro de la gastronomía.

Al final del Acto se hará entrega de los certificados a todas las empresas y auspiciadores que han participado y apoyado este importante evento, en el que por primera vez los artistas pintores y poetas se unen para darle a la papa su histórico y merecido homenaje.

En el marco de las actividades por “El año internacional de la papa” declarado por las Naciones Unidas, un colectivo de artistas iberoamericanos se han reunido con un sentimiento común: rendir tributo a este humilde pero valioso tubérculo que en el contexto de los problemas de alimentación de la humanidad viene a ser uno de los más preciados legados de la cultura andina.

La fascinante historia de la papa comenzó aproximadamente hace unos diez mil años en los alrededores del Lago Titicaca en lo que actualmente se ubican Perú y Bolivia. Cuesta imaginar todas las peripecias que esta especie tuvo que pasar para llegar a ser como hoy la conocemos conservando además su riqueza genética y su biodiversidad lo que le permite adaptarse a los más variados climas y países. Hoy por hoy es el tercer cultivo alimenticio más importante del mundo por lo que tenemos que ser concientes de la riqueza que nuestros pueblos han legado al mundo y sobre todo del inmenso trabajo que realizaron los habitantes precolombinos en su domesticación y mejoramiento, lo que permitió también el desarrollo de grandes culturas como la Tiahuanaco, Wari, y a la postre permitió la gesta del Imperio Inca.

sábado, 22 de noviembre de 2008

PRIMERA PRESENTACIÓN DE AMÓRFOR (SOL NEGRO EDITORES) DE SALOMÓN VALDERRAMA

VIERNES 28 DE NOVIEMBRE – 7:30 P.M.
COMENTARIOS: MAURIZIO MEDO Y CARLOS GARCÍA MIRANDA
LUGAR: YACANA (JIRÓN DE LA UNIÓN 892, SEGUNDO PISO – LIMA)

Sobre el autor:

Salomón Valderrama (La Libertad, Chilia, 1979). Es autor de Facción de imperdido al arte (2005, inédito), escudo (2008, inédito) y Amórfor (Sol negro editores, Lima, 2008). Ha trabajado en un camal. Artículos y poemas suyos han sido publicados en Atril (Salamanca), Galerna (New Jersey), Aquilón (Mexicali, Baja California), Paralelo Sur (Barcelona), Arquitrave (Bogotá. D.C.), Wayra (Uppsala, Suecia), Ciberayllu (Columbia), Letralia (Cagua, Venezuela), LetrasS5 (Santiago de Chile) y otras. Ha sido antologado en Poesía Perú Siglo XXI (Fundación Centro Cultural Yacana, Lima, 2007), en Nueva Poesía Hispanoamericana (Lord Byron ediciones, Madrid, 2008) y en 2+ No Antología No Contemporánea de los Poetas Amigos (Estanoesunaputaeditorial, Lima, 2008). En la actualidad prepara el poemario titulado La Catedral Sumergida y dirige la bitácora Música del futuro frío (http://musicadelfuturofrio.blogspot.com).

Sobre el libro:

“Panca dulce esta nueva poesía de Salomón Valderrama está lista para ser degustada en bares donde no se hable de literatura”.

Róger Santiváñez

“Poesía de corte clásico, atenta a las formas y a la intensidad”

Víctor Coral

“Amórfor del poeta peruano Salomón Valderrama es un canto de ruptura. Estamos ante un poemario sobresaliente, con treinta y seis poemas de sostenido logro expresivo y admirable conexión entre sus tres partes”

David Abanto Aragón

“los sonetos de Valderrama son perversos, autistas, instalados fuera de la razón, violadores en el amor, amorosos en la violación, pedófilos, desquiciados”.

Paul Guillén

“Valderrama (de)construye y renueva el lenguaje desde dos frentes: el culturalismo de Góngora y el aún poco estudiado neobarroso latinoamericano, pero con un tinte polémico, que recorre (y opina) sobre la realidad política y cultural del país a la vez que exalta su identidad nacional”.

Juan Pablo Mejía

Sobre los presentadores:

Maurizio Medo (Lima, 1965). Poeta y crítico. Ha publicado los poemarios: Travesía en la calle del silencio (Lima: Jaime Campodónico editor, 1988); Cábalas (Lima: Jaime Campodónico editor, 1989); En la edad de la memoria (Lima: Jaime Campodónico editor, 1990); Contemplación a través de los espejos (Lima: Jaime Campodónico editor, 1992); Caos de corazones (Lima: Luna azul editores, 1996); Trance (Lima: Jaime Campodónico editor, 1998); Limbo para Sofía (Lima: PUPC, 2004); El hábito elemental (New Cork: Latino Press, 2004); Manicomio (Chile: La calabaza del diablo, 2005 / Segunda edición: Lima: Zignos, 2007) y La trovata (Massachussets: Asaltoalcielo, 2006). Junto con Raúl Zurita editó La letra en que nació la pena, Muestra de poesía peruana 1970-2004 (Lima: El Santo oficio, 2004) y con Eduardo Milán la conversación Escribir contra la pobreza: sobre poesía latinoamericana actual (México: 2004). En 1986 obtuvo el Premio Nacional de Poesía Martín Adán y en el 2004 el Premio de Poesía José María Eguren.

Carlos García Miranda (Lima, 1968). Escritor, editor y docente universitario. Licenciado en Literatura por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima. Ha publicado el libro de relatos Cuarto desnudo (Dedo crítico editores, Lima, 1996) -Ganador de los Juegos Florales Interuniversitarios organizado por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 1992- y la novela Las Puertas (finalista en el Premio de Novela Federico Villarreal, 2000). Se dedica a la docencia universitaria en la UNMSM. Actualmente reside en Madrid, donde realiza estudios de doctorado en la Universidad de Salamanca. Es ganador del Concurso Iberoamericano de Cuento sobre Discriminación, su trabajo premiado se titula “Casacas de cuero negro”.

Las mejores palabras en el mejor orden por Javier Rodríguez Marcos

García Baena, Gamoneda, Segovia, Brines, Sánchez Robayna, Atencia ... reflexionan sobre cómo la poesía trasciende los géneros literarios y, aunque está lejos de tener los lectores de la narrativa, ha conseguido salir de su propio gueto.

El lugar en el que se cruzan la eternidad y el tiempo. La energía que nace de la contradicción. Una emoción reconstruida... Todo eso, dice la tradición, puede ser la poesía, esa manera de usar el lenguaje que, como quería Percy B. Shelley, "levanta el velo que cubre la belleza oculta del mundo y hace aparecer los objetos familiares como si no lo fueran". Mucho más escueto y siguiendo a sus propios clásicos, Luis Cernuda lo dijo así: "Las mejores palabras en el mejor orden".

La búsqueda de una definición para su propio oficio es una de las ocupaciones más antiguas de los poetas. Otra es discutir el carácter minoritario de ese oficio. ¿Malos tiempos para la lírica? Lo dijo Bertolt Brecht hace medio siglo, lo cantó Golpes Bajos hace dos décadas y el año pasado lo certificaron las estadísticas. La encuesta sobre hábitos de lectura en 2007 promovida por la Federación de Gremios de Editores de España es rotunda. El 94,2% de lectores habituales lo son de novela y cuento. El porcentaje restante se lo reparten el ensayo (3,6%), el teatro (0,9%) y la poesía (1,3%). Comparados con los de narrativa, en efecto, los lectores de poesía son un bien escaso. Comparados con los que había hace 50 años, la escasez no es tanta. Fruto de una demanda limitada pero creciente es también una mayor oferta. "Antes dependías de las bibliotecas de los amigos, porque ni se editaba tanto ni los libros llegaban a las librerías. Por no hablar de Internet, que ha revolucionado la difusión de la poesía", recuerda María Victoria Atencia, premio de la Crítica en 1998 por Las contemplaciones (Tusquets) y, a sus 77 años, uno de los grandes nombres de la generación de los cincuenta. Para Atencia, no obstante, es difícil que la poesía pierda su carácter minoritario: "Pero no es un género residual". Así pues, un 1,3% de pura intensidad. En palabras de Francisco Brines: "La poesía no tiene público, tiene lectores".

Por otro lado, hace ya tiempo que los poetas le retorcieron el cuello al cisne de la cursilería. Hermética o prosaica, la poesía moderna ha elevado su nivel de exigencia hasta romper con los clichés que la habían disecado como un desahogo rimado para gente con la cabeza en las nubes. Pablo García Baena, que acaba de publicar la antología Rama fiel (Universidad de Salamanca) y de recibir el Premio Reina Sofía de Poesía, el más prestigioso de Iberoamérica, recuerda los tiempos en los que empezó a publicar: "La verdadera poesía estaba ausente. Abundaban los recitadores folclóricos que imitaban a Lorca". Con todo, el autor cordobés, de 85 años, no pierde de vista la famosa dedicatoria de Juan Ramon Jiménez -"A la inmensa minoría"- al señalar que la poesía necesita un determinado contexto -"No creo en la poesía para campos de fútbol"-, es decir, soledad y silencio, otros dos bienes escasos. "Mientras una novela te entretiene y te hace tomar distancia, un poema te hace pensar y revivir cosas que son tuyas. Los poetas se meten en tu vida. Y eso es duro".

En esa distinción entre la lectura de poesía y la de narrativa coincide también Antonio Gamoneda. Para el premio Cervantes de 2006, la poesía no es literatura: "La literatura descansa en la ficción. La poesía, sea clara u oscura, no. Manifiesta hechos existenciales (sufrimientos, gozos, temores), es una emanación de la vida". En opinión del autor leonés, de 77 años, la poesía trasciende los géneros literarios -"Hay mucha poesía en Kafka"- pero en medio del ruido de la modernidad ha perdido su función primitiva: "Empezó siendo el único medio de comunicación. Era uno de sus grandes valores en la Edad Media. Ese espacio lo ocupa ahora la televisión. Si ésta ocupa todo el cerebro de la gente, será el triunfo del consumo sobre la reflexión".

"Lo que dicen los poetas sigue siendo importante", afirma Carlos Pardo, de 33 años y ganador del Premio de la Generación del 27 con Echado a perder (Visor). "Hay un margen que sólo puede llenar la poesía: el de la reflexión sobre el lenguaje, el de la música de las palabras. Esto último algunos lo encuentran también en las canciones, pero tampoco hay tanta diferencia", continúa Pardo, que además de escritor es coordinador de Cosmopoética, el festival de poesía de Córdoba -que este año celebró su quinto aniversario, con los premios Nobel Seamus Heaney y Dario Fo entre 200 autores-, uno de los referentes del género al lado de la Semana de Poesía de Barcelona y del Festival de Poesía de Medellín en Colombia. Los festivales, de hecho, se han convertido en la mejor prueba de que la poesía puede salir del gueto. "Lo bueno es que a las lecturas", cuenta Pardo, "viene gente desprejuiciada a escuchar a poetas a veces muy arriesgados. Y funciona". Eso sí, hay más espectadores que lectores. Superventas aparte, si vale la palabra, y atendiendo a las tiradas medias, Pardo calcula que hay en España alrededor de mil lectores-compradores puros de poesía: "A un festival va gente que no compra libros de poemas, pero el pesimismo no está justificado. Cada vez hay más lectores. Además, se ha roto el provincianismo. Cada vez se publica más poesía extranjera, y más latinoamericana".

La industria editorial española, en efecto, se está poniendo al día respecto a la lírica escrita en América Latina. Un fenómeno reciente. "Yo hice un curso en una universidad de Madrid en los años noventa y algunos profesores decían directamente que no les interesaba. Eso ha cambiado", recuerda la colombiana Piedad Bonnett, de 57 años, que en el transcurso del pasado festival VivAmérica presentó en España su libro Las herencias (Visor). Los herederos de César Vallejo y Pablo Neruda no son ya aves raras en el catálogo de las editoriales españolas. Algunos, no obstante, no son tan optimistas. Es el caso del poeta canario Andrés Sánchez Robayna, coautor junto a José Ángel Valente, el uruguayo Eduardo Milán y la peruana Blanca Varela de la antología Las ínsulas extrañas (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores), en la que Miguel Hernández convivía con Lezama Lima y Gil de Biedma con Ida Vitale porque el criterio de selección era la lengua española y no la nacionalidad: "Se edita, es cierto, pero dudo que los libros tengan incidencia real. Eso sí, estamos lejos de afianzar un espacio cultural hispánico al modo en que lo está, con una lengua menos fuerte hoy, la francofonía".

Uno de los incluidos en aquella antología, Tomás Segovia, es un buen exponente de esa cultura transatlántica. Nacido en Valencia hace 81 años, vivió en México durante décadas y ahora lo hace en España, donde acaba de recibir el Premio Internacional García Lorca. Según Segovia, el franquismo detuvo la poesía latinoamericana en los alrededores del modernismo para el lector español. "Hay mucho que recuperar", explica, "pero los nombres de poetas como Juan Gelman, Gonzalo Rojas o Eugenio Montejo empiezan ya a estar en boca de la gente". Respecto al futuro de la poesía, el autor de Siempre todavía (Pre-Textos) tampoco es pesimista: "Su valor numérico no se corresponde con su prestigio, que es enorme. ¿Que no la leen? Ya la leerán dentro de 200 años. La influencia de la poesía se extiende por contagio, cuerpo a cuerpo".


Un siglo de versos

EL PAÍS empieza mañana con Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado su biblioteca de los mejores poetas españoles y latinoamericanos del siglo XX, titulada Colección de Poesía, ofreciendo estos dos primeros libros por el precio de uno (8,95 euros). Se trata de 30 antologías, dirigidas por José Manuel Caballero Bonald, que se venderán cada miércoles, en ediciones especiales de tapa dura y diseño exclusivo para cada autor. EL PAÍS acercará los versos y la poesía a sus lectores a través de nombres siempre vigentes, rescatará a otros autores y descubrirá para el público español a algunos. La colección incluye poetas que van desde Pablo Neruda, Federico García Lorca, César Vallejo, Vicente Aleixandre, Gabriela Mistral y José Hierro hasta Jaime Gil de Biedma, Vicente Huidobro, Alfonsina Storni, Luis Cernuda, José Ángel Valente y Ángel González, pasando por Olga Orozco, Alejandra Pizarnik, Aurelio Arturo y Roberto Juarroz. Cada libro cuenta con un prólogo a cargo de pensadores, músicos, cineastas y escritores como el propio Caballero Bonald, Emilio Lledó, Juan Luis Cebrián, Joan Manuel Serrat, Almudena Grandes, Gonzalo Suárez, Manuel Rivas, Joaquín Sabina, Juan Goytisolo, Clara Sánchez, Benjamín Prado, Eduardo Arroyo y Luis García Montero.

Fuente: El País
Foto: “L'enfant et la lectura” (1993), de René Burri

martes, 18 de noviembre de 2008

Solo el arte perdura. Algunas publicaciones poéticas de 2008 por Miguel Ildefonso

Gaviota Miro es el seudónimo del poeta Juan Macchiavello, autor de Los huesos del tiempo, quien en este año que finaliza nos entregó su nueva cosecha: Adarmes y Tomines (Lluvia Editores), un grueso volumen de 132 páginas, compuesto de cinco secciones, toda una rica labor arte-sana con la palabra. “La poesía de Adarmes y tomines nos conmina a través del absurdo a buscar un sentido metafórico que nos libere de la angustia y la comedia”, dice Carmen Ollé en la contraportada, y allí mismo escribe Ana María Intili: “La voz poética de Gaviota Miro se ajusta al sentimiento interior. Se ilumina (in)tentando acercarse a Dios. Nos convoca a la reflexión profunda de la palabra, ofreciendo el dolor… Así descubre la miseria humana y busca contento a través de su verbo intenso por momentos, pero siempre reflexivo”. Aquí un “adarme” del vate nacido en Tumbes como muestra: “Imágenes/ inminencias/ frágiles unciones/ sórdidos eventos/ secretas proclamas// Devenir de un caos/ que súbitamente consuma la palabra// Un disparo en la nada/ para abatir como un pájaro al silencio/ y desangrar su agonía en el poema”.

Roberto Salazar, fue integrante del grupo Neón a inicios de la década del 90. Y al igual que Gaviota Miro, poeta del distrito de San Miguel. Ciudad sitiada (Ediciones La Tortuga Ecuestre) es su nueva publicación, del cual nos dice él mismo: “Mi poemario nace en medio de algunos fragores interiores con mensajes implícitos a través de poemas agrupados en tres momentos por los cuales pueden pasar, fantástica – simbólica: Ciudad Abierta, con poemas breves, Ciudad Sitiada – los poemas centrales – y Ciudad Liberada, por encerrar poemas sin conexión”. He aquí el poema final, Botella al mar: “Mi alma sobre la tormenta quieta/ transita sin timón a la deriva/ apagadas las velas en la cubierta/ vacía/ envuelta de neblinas impidiendo su visión/ remonta tiempos lejanos con su repleta/ carga en la copiosa lluvia/ cuyas gotas perecen en las aguas/ formándose un remolino muchas veces/ imaginado/ Más allá mi alma cruje sobre agitadas piedras/ golpeando la madera que sostiene/ el débil armazón/ Y peligra la vida que habita silenciosa/ sobre la noche oscura/ en medio de la inmensa soledad”.
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Ricardo Ayllón (Chimbote, 1969), autor de los poemarios: Almacén de invierno, Des/Nudos, A la sombra de todos los espejos; y de los libros de relatos: Monólogos para Leonardo, Baladas del ornitorrinco; nos entregó este año: Un poco de aire en una boca impura, extrayendo dicho título de unos versos de Octavio Paz. Sobre los poemas que lo conforman, nos dice Julio Heredia: “nos sumerge en un inquietante océano de palabras incandescentes que, cual ópera barroca, hace presumir en su génesis una realidad de abisal angustia. En una vorágine textual en verso libre y en procelosa prosa por momentos flamboyante, se agazapan las formas y recursos modernistas, simbolistas, surrealistas y otros de la tradición poética.” Un poco de aquel aire…:
“PESE A TODO era una hoja que no andaba mimando a la alborada
una especie de sosiego despertando con el día contrahecho
asumiendo al sol por enemigo y a la brisa como una fruta sofocada
donde iban a nacer abismos abultados una hoja esplendorosa
haciendo drama por el eco y su rastro sometido

(¡Había que ver su historia de cópulas creciendo como un indicio
Triste debajo de la piel! distinguir la luz deshecha de sus flojas
Nervaduras imitar la conducta de la carne en el momento de
Tantear el equilibrio de su ánimo)

pese a todo era una hoja adormecida en la hora placentera de lasoledad”

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Miguel Angel Vera de la Haza (Lima, 1983) aliado del grupo noventero Cultivo, publicó su ópera prima: Navajas (Hipocampo Editores). “Poesía espontáneamente profunda, terriblemente docente, consciente y subconscientemente horripilada, teológica energéticamente, voraz espeluznantemente, preceptivamente ácida. Sin duda más aún que la poesía de las movidas generaciones poéticas anteriores”, dice José Pancorvo en el prólogo. Aquí el filo de unos de sus poemas: “Pasifae, cuerpo de falsa virgen en grandes cópulas bacanales,/ sueño alucinante de poses de bestia asesina,/ en cósmicos y vesánicos viajes psicotrópicos.// Pasifae, madre de lo absurdo,/ entre coitos y falsas nupcias,/ sueño de siniestros lujos en indómitos fuegos que son/ lentas prolongaciones de mis sentidos hechizados,/ ejecutados a menudo sobre tu espalda lechosa,/ que te lamenta por las calles sola y golpeada,/ porque la bestia seguramente arremetió encarnizada/ en contra de tu naturaleza que suele ser devastada y cálida,/ porque las leches allí depositadas cubren hasta el tope/ de tu vientre,/ en donde tu pequeña bestia se alimenta enardecida y/ asomada por los matinales desgarros que te asolan cada vez/ que te cubres de tus fantasías de armazones y falsas células/ que lo engañan todo.”
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Jonathan Estrada (1984), “puede vérsele caminando por los pasajes de Palomino, su ciudad natal”, dicen sus datos en la solapa de esta primera entrega poética: Solobones (Hipocampo Editores). César Avalos dice en la contraportada: “los textos plasman las experiencias mediáticas de un habitante de la ciudad y su ruido interno. Este ruido es mostrado por la seducción de las palabras, más precisamente por el sonido de ellas (…) hay una lucha en el transcurrir del libro, esa manera de ser o de vivir irregularmente. Así, el autor llega al límite de la contemplación cuando nos dice: tú estás loco, yo estoy loco, este cuarto está lleno de locos.” Leamos uno de los textos: “Llámese aluvión al Etna hecho/ En la convulsión del espía en guardia,/ Cual esgrimista en dulce touche/ Dispuesto hasta la sangre extraer se propone.// Llámese de cualquier color, en tibia manera/ De esconder las carpas, de mutilar la progenie/ De aspirar aquel sobrante, de la razón destrozarme.// Porque en tu ascensión de vista que atolondrada/ Coges el descenso con serena dulzura/ Y hay que estrellar la tibia marea, en alguna de tus hoscas/ murmullas.// Llámese un acto verbal o más que una unión comunal/ Tírese mis venas, desdóblese mi sangre,/ Estrújese mi vientre// Coma…/ Me tienes.”

El grupo literario Signos de Chiclayo-Lambayeque, integrado por poetas nacidos entre 1978 y 1982, Cronwell Castillo, Ronald Calle, José Abad y César Boyd, publicó sus poemas en un volumen, Signos. Poesía 2006-2007, en cuya solapa nos dice: “Como cuatro son los evangelios, cuatro, los integrantes, y cuatro, los límites que nos rigen, concisos y exactos, desde el 17 de febrero de 2006, como una porción de esa existencia que nos conmueve y nos hace edificar una consigna (…) Como cuatro puntos cardinales clavados en tierra anónima, cuatro vidas entregadas a percibir índoles alfabéticas, que son nuestras jóvenes voces justificando un rito: escribir para que el caos nos merezca.” De César Boyd, Otra versión: “Hacia Orión partió a medianoche/ por los recodos del arroyo./ Caía la fe de una estrella en su cabeza./ Partió sospechando del canto de los búhos:/ El sonido del peligro como predican los ancianos./ Apostó por los atajos de los náufragos corrientes/ entre la hojarasca grismente enmarcada./ Se llenó los bolsillos de mendrugos y decía:/ ¡Hambre de vencedores en cadena!/ Huyó de los lobos entre la greda/ y pasó de forastero entre la bruma./ Por el sendero hacia Orión le lastimaron las espinas,/ que cedían su espacio, su profundidad,/ y entre tanto aguijón husmeaba los caminos más cortos:/ Beatriz podría por fin amarlo.”
Trama número 5 es la revista del grupo poético trujillano Legión. Carlos Santa María, Guillermo Fernández, Rolly Soria, Néstor Cerna, Percy Espichán, Alberto Zelada y Enrique Ríos entregan sus versos cargados de ironía y reflexión cotidianas. “Este Autorretrato es condición sublime para salir de la apatía constante, el recurso que nos indica que existir es más que llenarse de sombras. El poema se instala entre eso que somos y muestro reflejo. Cada palabra es sangre, órgano. Reividenciamos nuestro anhelo de retornar al cuerpo que dejamos fuera, esa sensación de estar plenamente. Dialécticos e ignominiosos, desagarramos nuestra voz en cada una de estas páginas que, por supuesto, son justas y necesarias”, nos dicen a modo de manifiesto. Tienen un blog: www.legiontrujillo.blogspot.com. De Néstor Cerna, Soy un elefante: “Al igual que los elefantes/ mis orejas se doblan de tristeza./ Yo no puedo cambiar de ánimo fácilmente/ si camino con semejante peso en el rostro.// No veo mi cuerpo doblar la esquina/ menos aún mi corazón./ Pero me doy el lujo de masticar las cosas con calma/ y cuidar que aquello que está en mi boca/ se acabe de ahogar dentro.// A mí no me queda nada/ ni siquiera un residuo/ de pena entre los dientes.// Sin embargo/ allá en las calles y las pistas/ es hermoso estorbar el paso/ y restarle felicidad a los hombres.”

Con el inicio de un texto de César Moro publicado en Letras de México, el 15 de noviembre de 1939, quiero finalizar estas breves notas poéticas: “Cada quien se despierta con un nuevo sabor acre, amargo; cada quien desespera del nuevo día que ha de traer, como los otros, su ración de renunciamiento, su porción de adaptabilidad a ese realismo que René Crevel denunciara de manera tan irrefutable: ‘No tratar de actuar sobre el mundo exterior, aceptarlo tal como es, aceptar volverse tal como él es, por hipocresía, oportunismo, cobardía, disfrazarse con los colores del ambiente, eso es el realismo’. Cada quien ha experimentado hasta la nausea, hasta el vértigo, lo que la vida actual nos reserva en sus formas más evolucionadas: el amor, la amistad. Cada quien ha desesperado de sí mismo, del aporte ilusorio de la colaboración humana: ‘el hombre es un lobo para el hombre’, del progreso lento e incontrolable, del pretendido e irrisorio progreso humano. ¿No vemos acaso, en pleno siglo XX, las guerras de conquista, las guerras raciales, la primera plana de la prensa asquerosa con los retratos de los delincuentes, llevando al pie sangrientas leyendas que se pretenden humorísticas, con un absoluto desconocimiento de la dignidad humana, de la sola dignidad inatacable? Ya, hacia 1850, Charles Baudelaire emitía su juicio sobre la prensa, en la forma siguiente: ‘Es imposible ojear una gaceta cualquiera, de no importa qué día, o qué mes, o qué año, sin encontrar, en cada línea, los signos de la perversidad humana más espantosa, al mismo tiempo que los alardes más sorprendentes de probidad, de bondad, de caridad, y las afirmaciones más desvergonzadas, respecto al progreso y a la civilización. Todo periódico, de la primera línea hasta la última, no es sino un tejido de horrores, guerras, crímenes, robos, impudicias, torturas, crímenes de los príncipes, crímenes de las naciones, crímenes de los particulares, una embriaguez de atrocidad universal. Y con este repugnante aperitivo el hombre civilizado acompaña su colación de cada mañana. Todo en este mundo, transpira el crimen: el periódico, el muro y el rostro del hombre. Yo no comprendo que una mano pura pueda tocar el periódico sin una convulsión de asco’”.

Es el interior de flor: Florece de Ludwig Saavedra por Salomón Valderrama

La palabra juega, para sí misma, como juegan en sus juegos las bestias sin palabras. Las palabras sugieren una frontera en el aire, en el papel o en la cosa que se invade para detenerla, para forzar o amar su delicadeza, su forma y su misterio, ese espacio detenido en belleza pura. Todas las fuerzas confluyen y exterminan pero cuando se detienen dan luz sobre tinieblas y brusquedad inimaginable. La poesía es esa delicadeza capaz de destruir toda miseria. La luz del mundo mira ese imposible que una ola eleva monstruosa hacia la vida. Siempre la vida. Su ser gélido llora el fuego que bruscamente nace. Solo el agua prende la materia en el poema como lo demuestra Florece (Paracaídas editores, Lima, 2008) de Ludwig Saavedra (Lima, 1985). El cúmulo hierve y la hora se congela.

Aquello que llamamos el infinito es la cosa abierta en el poema, que fue limbo del esplendor, una vida: todo fatal florece hacia la muerte. Conviene vivir/morir/seguir-en-el-poema, gran puente o arcoiris de lo que somos, tal vez un mayor abstracto, Verde: “pájaros de bruma vuelan lentamente / hojas crujientes alfombran la tierra”, en inocencia para caer y despertar la tempestad absoluta. Desnuda en obscuridad tierna. Descender y nunca subir. En el infinito se esconde la flor abierta. Su brillo de transmundo, hilo obscuro hace, barca de oído, en lo putrefacto todos los pequeños objetos que salvan estos ojos puros de locura drogan al dios dejado. La poesía grita ¡no hay dios! Sino ¡yo! Isla navegante cuyo corazón crea la profundidad en las olas del miedo y del olvido. Algún océano se forma, Negro: “perdido… / la música y la poesía” acompaña su espacio único porque la palabra no debe morir; la voz debe matar. Condenar y rescatar del infinito. La vida, su círculo o frontera enfrenta la cercanía y la posibilidad de hacer o encontrar otro sol en el poeta. Amarillo: “unos cactus / de la desértica costa”. Pero el hombre a veces deja de soñar y se derrumba y con él una forma, quizás la más cercana, la más universal, ya no lo sabremos si no desde el tiempo perdido que no encontraremos jamás. Pero el poeta más que hombre, bebe del origen, confluye hacia él. Todos los elementos y formas (“Oye tú / dibuja con tiza blanca / flores en las ramas de la noche”) hacen su constante estación de peligro que inevitablemente abre y cierra en el infinito. Entonces la palabra se revuelca de memoria, como se revuelcan los que acaban olvidando las palabras.

VIERNES 21: POESÍA EN YACANA

sábado, 15 de noviembre de 2008

MUY PRONTO, UN NUEVO LIBRO DE ENRIQUE VERÁSTEGUI


Este nuevo libro que ya se encuentra en imprenta se llama “TEORÍA DE LOS CAMBIOS”, y saldrá entre fines de noviembre y los primeros días de diciembre, en coedición de los sellos editoriales Sol Negro de Lima y Cascahuesos de Arequipa. Aún no hay datos de la cantidad de páginas o el diseño de portada, pero sí, como adelanto del libro, estos dos poemas que a continuación publicamos:

MAITREYA

Me he sentado a esperar la vejez.
No pienso ni hago nada hasta que llegue otra generación
a desempolvar el brío, los libros dorados, las matemáticas,
el cuerpo, el alma, el universo,
todo ese conocimiento sepultado por el rencor,
la gnosis que demuestra que lo infinito
está en lo finito
donde está, realmente, el universo.

Florecí más que nadie
pero perfidia cayó sobre mí,
doblándome como una flor,
herrumbrándome, y fui silenciado.

Maitreya pasó desapercibido como una sombra por la vida,
no dan ganas de llorar?


POESÍA PARA SEÑORITAS

a Vanessa, mi hija científica

Cuando leas poesía
aprende a distinguir lo Verdadero de lo Falso
no todo lo que está bien escrito es Verdadero
y todo lo mal escrito es necesariamente Falso
el Criterio de Verdad es lógica impecable
Falsedad es absurdo más allá de cualquier palabra
así si distingues Verdad de Falsedad
serás una Princesa consorte, comerás uvas frescas
y acertarás cuando leas poesía.

viernes, 14 de noviembre de 2008

NUEVAS PUBLICACIONES EN ANDES BOOKS: Efraín Miranda y Manuel Scorza

Indios dios runa. Antología poética del profeta del fuego

Autor: Efraín Miranda Luján
Estudio, selección y nota de Gonzalo Espino

Comentario de la contratapa:

En un país acostumbrado a las malas maneras, al olvido y a la discriminación no queda más que pensar en distintas estrategias para hacer visible nuestra producción cultural como signo de lo diverso y enfrentar con dignidad las distintas batallas reales y simbólicas. La valoración de una de las más importantes sensibilidades de la poesía peruana del siglo XX y de América Latina, me refiero a la poesía de Efraín Miranda. Tarea que es impostergable. Poesía que se lee como un ritual de iniciados o la prestancia del mundano que se siente invadido por la intensidad del poema. Cuestión, que desde la crítica, para el caso peruano, acusa esa presencia de réclame, la eventualidad de la nota celebratoria y el olvido sesgado de una academia que se irrita con producciones que no le son de su gusto o que, al ser confrontadas, no aparecen vinculadas a los circuitos urbanos, a la ciudad letrada y a las hegemonías arteramente sutiles y firmemente cultivadas.
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Manuel Scorza. Homenaje y recuerdos

Mauro Mamani Macedo y Juan González Soto (Editores)

Escriben: Tomás G. Escajadillo, Antonio Cornejo Polar, Gonzalo Espino Relucé, Dorian Espezúa Salmón, Jean-Marie Lassus, Anna-Marie Aldaz, Lina Arao, Mauro Mamani Macedo, Suely Reis Pinheiro, Eduardo Huarag Álvarez, Maria Aparecida Schimitt, Juan González Soto, Cláudia Luna, Daniele Di Stefano, Sebastià Poy Alegret, Adriana I. Churampi Ramírez, Mitzar Brown Abrisqueta, Roland Morgues, Abel Posse, Claude Couffon, Ricardo Bada, Carlos Meneses, Ofelia Huamanchumo de la Cuba, Teódulo López Meléndez, Esther Andradi y José Luis Ayala.

jueves, 13 de noviembre de 2008

EL SURREALISMO EN CUBA POR VICENTE JIMÉNEZ*

I

Es sabido que la llama del surrealismo prende y se agiganta vivamente en Europa —en Francia, particularmente— durante el período entre las dos guerras. Lo que suele olvidarse, si no ya ignorarse por completo, es que casi al mismo tiempo la Revolución Surrealista tiene lugar en nuestro Hemisferio, aunque entre nosotros acaso no haya salido aún de la clandestinidad. André Breton, sin embargo, sabía de las condiciones ideales para el surrealismo que ofrecen nuestros países y así lo expresó alguna vez. Claro que ya habíamos tenido en nuestro continente una anticipación fulminante de la visión surrealista del mundo en Isidoro Ducasse, Conde de Lautréamont, nacido en Montevideo en 1846, quien fuera sin duda el más grande fecundador del movimiento. Tanto Aldo Pellegrini (Antología de la poesía viva latinoamericana, 1966) originalmente, como luego Stefan Baciu (Antología de la poesía surrealista latinoamericana, 1974) y, recientemente, Floriano Martins (Un nuevo continente: antología del surrealismo en la poesía de nuestra América, 2004) han intentado con variado éxito reunir, en sendas antologías, muestras vivas de la presencia del gran movimiento surrealista en la mejor poesía latinoamericana. La de Pellegrini no aspira a ser una antología de la poesía surrealista solamente, y la de Baciu sufre de un academicismo exclusivista que pretende arbitrariamente redefinir el surrealismo. La antología de Martins presenta, por primera vez, a poetas del Brasil, Canadá, Estados Unidos, Martinica y República Dominicana, pero excluye, sin embargo, a poetas como Octavio Paz (México), Jorge Cáceres (Chile) y José Alvarez Baragaño (Cuba), a más de los poetas nacidos a partir de los años sesenta. Martins, notable poeta y ensayista brasileño, publica, con Claudio Willer, una excelente revista digital, Agulha, que desde hace tiempo realiza una encomiable tarea de divulgación del surrealismo en nuestra América, en portugués y español. Y estos días prepara una nueva edición de Un nuevo continente que habrá de corregir las omisiones de la original, así como un estudio de la joven poesía surrealista que se escribe en Latinoamérica.

Con todo, la significación del surrealismo en la América Latina y el Caribe apenas es reconocida: se habla de Matta y Lam en la pintura y de Octavio Paz (quien, sin embargo, se consideraba a sí mismo sólo “tangencialmente” surrealista) y Aimé Césaire en la poesía, pero se ignora a muchos otros artistas fieles a su visión surrealista del mundo: pienso en el mismo Aldo Pellegrini, Enrique Molina, Alejandra Pizarnik, Francisco Madariaga y Olga Orozco, en la Argentina; los también poetas Braulio Arenas, Enrique Gómez-Correa, Teófilo Cid, Jorge Cáceres y Ludwig Zeller, chilenos, como el pintor Matta; el poeta-pintor César Moro, acaso uno de los más grandes poetas surrealistas en cualquier lengua, y Emilio Adolfo Westphalen, peruanos; Sergio Lima y Roberto Piva en Brasil; en Venezuela, Juan Sánchez Peláez y Juan Calzadilla; junto a la poesía de Paz, Marco Antonio Montes de Oca y José Carlos Becerra, en México, se destaca la fotografía de Manuel Álvarez Bravo; y en el Caribe a más de Aimé Césaire (oriundo de Martinique) está la presencia fulgurante del poeta haitiano Clément Magloire Saint Aude, así como la del dominicano Freddy Gatón Arce... Asimismo, vale señalar que la actividad surrealista de la mayoría de estos grandes poetas latinoamericanos —algunos de los cuales también fueran o aún son destacados artistas plásticos—, y de los grupos surrealistas que se organizaran en algunos de nuestros países, particularmente en Argentina, Chile y Brasil, quedó ampliamente documentada en legendarias revistas si bien de precaria existencia y pobre distribución. Así, es, precisamente, Pellegrini quien funda en Buenos Aires el primer grupo surrealista de habla española en 1926, apenas dos años después de la aparición en París del primer Manifiesto del surrealismo, y en 1928 publica Que, la primera revista surrealista en Latinoamérica. Casi inmediatamente después de la aparición de un segundo y último número de Que en 1930, el grupo se disolvió. Mandrágora (Chile, 1938-1943) le daría el nombre al grupo surrealista que formaran Arenas, Gómez-Correa, Cid y Cáceres, entre otros. Otras notables revistas de proyección surrealista son Dyn (México, 1942-1944), La Poesía Sorprendida (República Dominicana, 1943-1947), y A partir de 0 (Argentina, 1952-1956).
En nuestros días, el surrealismo en el arte y la poesía latinoamericanos sigue vivo. Así, vive aún, sobre todo, en Ludwig Zeller y Susana Wald (actualmente en México), Sergio Lima, Roberto Piva, Claudio Willer y Floriano Martins (Brasil), Juan Calzadilla (Venezuela), Alejandro Puga (Argentina), Raúl Henao (Colombia), Fernando Palenzuela (Cuba), y en los jóvenes de los grupos Derrame (Chile), DeCollage (Brasil) y Etcétera(Argentina), entre otros.

¿Y en Cuba? Aparte de la hechizante pintura-poesía de Wifredo Lam (1902-1982) ¿hay en nuestra isla otras huellas del paso centelleante del huracán surrealista? Por lo pronto, en la pintura y escultura cubanas, las señales del surrealismo no sólo son bien evidentes sino también generalmente reconocidas desde los años treinta hasta hoy: a más de Lam, hay que señalar inmediatamente a los también pintores Carlos Enríquez (1900-1957), Roberto García York (1925-2005), Agustín Fernández (1928-2006), Joaquín Ferrer (1929), Jorge Camacho (1934), Ramón Alejandro (1943), Carlos Alfonso (1950-1991), y el escultor Agustín Cárdenas (1927-2001); también la pintura y, sobre todo, la fotografía de Jesse Fernández (1924-1986) son testimonios relampagueantes de un auténtico surrealismo. Pero ¿y la poesía?

II

Situación de la poesía en Cuba

Si bien el surrealismo nunca se organizó como movimiento en Cuba, sí hemos tenido poetas de poderosa expresión surrealista, y, en algunos casos, de una rica visión surrealista del mundo. Después de todo, los cubanos no somos dados a la formación de grupos o movimientos, literarios o políticos. De hecho, la poesía cubana, en trazos generales, ha tenido una trayectoria histórica que va desde el modernismo de la segunda mitad del siglo XIX, a través del vanguardismo —pobremente entendido y practicado en Cuba— de las primeras décadas del siglo XX, seguido por el período barroco representado particularmente por ciertos poetas del grupo Orígenes, hasta dar paso a la poesía social y conversacional que se manifiesta mayormente durante el llamado proceso revolucionario de los últimos cuarenta y tantos años. Por otro lado, las antologías de poesía cubana, tanto las editadas en la Isla como en el exterior, en el pasado o en nuestros días, suelen tener sus propias agendas, acusan un provincianismo muy marcado, y, por encima de todo, son muy cuidadosas en excluir a los poetas que escapan a encasillamientos fáciles, quiero decir, los “raros” y, por ende, los surrealistas.

No se trata aquí, sin embargo, de hacer distinciones puramente académicas como las propuestas por Baciu entre la poesía genuinamente surrealista y la meramente "surrealizante" o “parasurrealista”, ni tampoco de buscar expresiones poéticas ocasionales que acaso linden en lo formal con el surrealismo, en la obra de poetas con otras miras y de variada estirpe, o de identificar sólo aquellos poetas auténticamente representativos del surrealismo en Cuba. Se trata, eso sí, de seguirle las huellas a la poesía surrealista en Cuba, a las que, por cierto, no se les encuentra en ninguna de las más renombradas revistas literarias cubanas de la primera mitad del siglo XX, como la Revista de Avance (1927-1930), Verbum (1937), Espuela de plata (1939-1941), Nadie parecía (1942) y Orígenes (1944-1956), aunque sí —notable excepción— en Lunes de Revolución (1959-1961). Tampoco se las encuentra en antologías como, entre otras, La poesía moderna en Cuba (Madrid, 1926), por Félix Lizaso y José Antonio Fernández de Castro, o La poesía cubana en 1936 (La Habana, 1937), por Juan Ramón Jiménez; ni, por supuesto, Cincuenta años de poesía cubana (La Habana, 1952), por Cintio Vitier; ni, ya en nuestros días, La poesía de las dos orillas: Cuba 1959-1993 (Madrid, 1994), por León de la Hoz, o Poesía cubana del siglo XX (México, 2006), por Jesús J. Barquet y Norberto Codina.

Si algún grupo cubano pudiera acercarse al modelo surrealista sería acaso el Grupo “H”, organizado en Santiago de Cuba por los años veinte.

III

El surrealismo en la poesía cubana

Franklin Rosemont, en su ensayo André Breton and the first principles of surrealism (Chicago, 1978), menciona brevemente al "poeta cubano Juan Breá... (quien) libró la lucha por el surrealismo en Cuba y en el exilio" durante los años treinta y cuarenta. Fue de junio a diciembre de 1928 que empezó a aparecer todos los lunes, en el Diario de Cuba, la “Página Literaria del Grupo H”, dirigida por Juan Breá (1906-1941). Miembros activos del grupo y colaboradores fueron Julián Mateo, Francisco Palacios Estrada, Alberto Santa Cruz Pacheco, Manuel Palacios Estrada, Lino Horruitiner, Lucas Pichardo, Amador Montes de Oca, Carlos González Palacios y Leonardo Griñán Peralta.

Mary Low (Orígenes, Año XIII, No. 40, 1956), quien años más tarde conocería a Breá en París y le acompañaría hasta la súbita muerte de éste en 1941, describe así cómo nació aquel grupo: “Por los años veinte, en Santiago de Cuba, [...] un grupo de jóvenes ardientes y desconocidos resolvieron dar nuevas formas y nuevas fauces al espíritu cubano. Su amplio gesto de aventura lo iba a comprender todo: literatura, acción, ideas. Un instinto lúcido y combativo, un ingobernable hastío de lo manido y lo falso, los había reunido con el propósito de salvar al país de su incuria, su languidez y su retraso cultural... Uno de ellos, Juan Breá, figura de fuego que habría luego de destacarse sobre el escenario revolucionario y literario de varios países europeos, se brindó para asaltar la ciudadela de la opinión pública y burguesa... Este muchacho, que iba a ser luego uno de los primeros conspiradores responsables del derrocamiento de [el dictador] Machado, a andar por muchas tierras de exilio tras muchas prisiones políticas, a pelear en los frentes revolucionarios de España, y a destacarse finalmente en los círculos surrealistas de París y Praga, era ya cabalmente un poeta y un inconforme... Aunque [...] Breá permaneció toda la vida ignorado del gran público, merced a su propia incuria, los poetas de aquí y de allá muy pronto lo reconocieron como uno de los suyos... Pero el Grupo H, aunque sin aparente rango histórico ni resonancia nacional, logró estampar su sello en la poesía cubana. Es verdad que ocupó un momento breve y fugaz; que su brillo no pareció extenderse más allá de su Oriente natal; que se apagó en silencio. Sin embargo, fue la mecha que encendió el polvorín. Todos los que escribimos hoy les debemos un poco las gracias a esos jóvenes tan dolorosamente olvidados.”
En una nota al libro de poemas de Mary Low, Where the wolf sings (Black Swan Press, 1994), Franklin Rosemont escribe: “Una fuerza mayor en el desarrollo de la vanguardia en su tierra nativa —su Grupo “H” fue la única contraparte en la isla de tales corrientes como el surrealismo en los años veinte— Breá fue también fundador del trotskismo cubano. Low y Breá se conocieron en París en 1933, recién salido éste de la prisión política cubana... y en pocos meses ambos eran asiduos participantes en las reuniones del grupo surrealista. [...] Entre sus amigos más cercanos estaban Benjamin Péret, con quien compartían una activa participación en el movimiento trotskista (Péret había militado en la izquierda oposicionista en Brasil en 1929-1931), y Oscar Domínguez. También conocieron bien a André Breton, Paul Eluard, Meret Oppenheim, Jacques Hérold, Yves Tanguy, Georges Hugnet, y después a Esteban Francès, Remedios Varo, Wifredo Lam y muchos otros. La participación de Low y Breá en el surrealismo no fue, sin embargo, confinada a París. En realidad, en toda la historia del movimiento puedo pensar en muy pocos que hayan cubierto tanto territorio y se hayan sentido tan bien en medio de tantos grupos surrealistas como estos dos infatigables nómadas surrealistas.”

Así, en los años treinta, en Bucarest, Bruselas, y Praga harían amistad con prominentes surrealistas, izquierdistas y anarquistas como Victor Brauner, René Magritte, Paul Nogué, E.L.T. Mesens, Jindrich Heisler. Entre 1936 y 1937 Breá y Low pelearon en España, experiencia que relataron en su primer libro, Red Spanish Notebook, publicado en Londres en 1937. En 1938 publicaron una colección de poemas en francés, La Saison des flûtes, bajo el sello Editions Surréalistes en París (en 1986 este libro fue reimpreso por Arabie-sur-Seine con un prólogo de Edouard Jaguer). En La Habana, en 1942 y 1943 aparecieron, póstumamente, Poemas de entonces, de Juan Breá, con una introducción de Mary Low, y La verdad contempóranea (ensayos), de Breá y Low, con un prefacio de Benjamin Péret, “importante obra”, según Rosemont, “vergonzosa pero característicamente ignorada por los académicos expertos en surrealismo”.

Mary Low escribe en la introducción a Poemas de entonces: “Aquí alcanzó Breá su máximo punto lírico, aquí su fantasía corre coruscante y sin frenos, aquí se entrega a imágenes inquietantes y comparaciones sorprendentes”:

Allá entre dos continentes
sembraré mi isla
(redonda y sin norte)
como un horizonte
y tiraré de mi pipa
mi último canto de ceniza,
cinta que baja lenta
para aplastarme dulcemente el cielo.
Nada se parece tanto al hombre
como un animal que duerme.
Habrán árboles llenos de victrolas
y un solo río loco
que ha perdido el camino de la mar.

(“Mi Isla”)

Alquimia del recuerdo (La Habana, 1946), con ilustraciones de Wifredo Lam y prólogo de Alberto Baeza Flores, está dedicado por Mary Low a Juan Breá (el libro fue reeditado por Editorial Playor, Madrid, 1986). Allí escribe Low:

Mi ser esencial late
con el ritmo de mares antiguos,
arrastra quimeras de plata
y el peso blanco del jamás.

Mi ser esencial clava
una lanza en el horizonte
se quiebra sobre las piedras
y renace sin querer;

conoce los caballos del cielo,
corre con lunas sin frenos,
duerme su amargo descanso
entre los recuerdos y los olvidos.

Mañana no es para mí,
ayer no retrocede;
mi ser esencial juega
con los aires de un tiempo imposible.

(“Mi ser esencial”)

En correspondencia a Edouard Jaguer, Mary Low, quien viviera en Cuba durante los últimos años de la dictadura de Batista y los primeros de Castro, parte de la Isla definitivamente en 1965 desencantada (“después de la llegada de los rusos todo cambió”) con la revolución. “Sin duda —comenta Jaguer en el prólogo a La saison des flûtes—, esto no sorprendería a aquellos que desconfiaron por mucho tiempo del Caudillo enfundado en su traje verde olivo: ¿cuántos revolucionarios de la primera hora están aún estancados en las cárceles castristas?”.


IV

Baciu, al esbozar someramente la proyección del surrealismo en los países del Caribe, escribe: “En 1939 llegó a La Habana el poeta chileno Alberto Baeza Flores, cargando en sus baúles varios documentos valiosos. Para comprender mejor este acontecimiento, daremos la palabra al propio poeta:

Yo llevé a la República Dominicana desde Cuba unos números de La Revolution Surréaliste, que Neruda adquirió en París, dio en Santiago de Chile a Jorge Cáceres y éste me regaló a mí y yo llevé a La Habana en 1939 y luego a la capital dominicana. También llevé Minotaure y de allí fuimos traduciendo. (De Alberto Baeza Flores a Stefan Baciu, San José de Costa Rica, febrero de 1971.)”

Y agrega Baciu: “La huella del más puro surrealismo latinoamericano va, pues, desde Santiago de Chile hasta la capital cubana y desde allí a Santo Domingo”.

Esa huella, sin embargo, se pierde en La Habana donde no es sino hasta 1952 que irrumpe en el apacible ámbito de la poesía cubana una legítima voz surrealista en José Alvarez Baragaño (1932-1962), quien, por cierto, sólo mereció la siguiente mención en la antología de Baciu: “Debe también ser mencionada la poesía de José Baragaño, poeta mal conocido”. Baciu escribe en 1974, doce años después de la temprana muerte del poeta, quien para entonces ya había publicado sus tres libros capitales de poesía: Cambiar la vida (Editorial Le soleil noir, París, 1952), El amor original (Ediciones Castor, La Habana, 1955) y Poesía, revolución del ser (Ediciones R, La Habana, 1960), y el ensayo Lam (Sociedad Colombiana Panamericana, La Habana, 1958).

En 1951 Baragaño abandona los estudios universitarios en La Habana y parte hacia Europa. En París colaboró en Le Premier Bilan del’Art Actuel y en las revistas Cahiers Le Soleil Noir, Positions, Espacio y Panderma. Hizo amistad con André Breton, Benjamin Péret y Jacques Hérold, entre otros, y asistió a las reuniones del grupo surrealista. Viajó por España e Italia. De vuelta en Cuba en 1954, tuvo que abandonar la isla en 1958, perseguido por la policía de Batista. Tras su regreso definitivo a Cuba en 1959, trabajó como columnista en el diario Revolución y colaboró en el suplemento literario Lunes de Revolución, cuyo fundador y director fuera Guillermo Cabrera Infante. Dictó clases de francés y de historia del arte y de la literatura en la Escuela Profesional de Periodismo de La Habana, y pronunció conferencias, no recogidas en libro, sobre pintura y filosofía.

Virgilio Piñera llama Poesía, revolución del ser un “libro de gran eficacia poética”, y agrega: “Sin otros presupuestos que los de la poesía, Baragaño va integrando en los distintos poemas de su libro algo sin lo cual la Poesía, el Arte todo, no sería más que mero discurso. Es decir, una concepción del mundo... y lo que es de mayor importancia, asumida desde el delirio poético y sin conexión alguna con los modos lógicos de pensamiento”.

He aquí las enumeraciones memorables de “Escrito contra mí”:

¿Y esto que es el hombre
Me perderé y lo perderé de vista?
[...]
Este hombre que soy no es acaso el hombre
Hecho a mi terror a mi semejanza
Escrito en mi palabra destruido en mi palabra
En mi hombre de huesos de ceniza
En mi hombre de vida de perro
En mi hombre de verdad y de miedo
En mi hombre torturado y vejado
En el fondo de naves bajo lámparas
Es mi hombre clavado contra el ser
Es mi ser clavado contra el hombre

Ya en “El amor original” se había preguntado:

¿Soy un poeta?
No en el sentido que tú lo entiendes
Tú que ves en una rosa un cuerpo blanco que se levanta sobre un tallo
Esa rosa que es el mensaje en varias lenguas de niebla
Y uso demasiadas palabras para ser pariente de Igitur
Vivo en el mundo de los sueños y no del mundo de lo que sueño
De lo que me sueña se alimenta mi porción angélica

Baragaño (“¿Por qué la poesía?”, Lunes de Revolución, 25 de enero de 1960) creía que “poesía es ese habitar en poeta, la total develación del ser en lo abierto o la simple acción del sueño y la imagen... Esa revelación del ser que nadie puede penetrar, la intensidad feroz y combativa que es la poesía, que habla con la primera palabra, no se detiene uniendo palabrejas que se consideran “poéticas”, sino viviendo peligrosamente la vida. Pero vivir peligrosamente es algo más que correr riesgos. Es abandonar toda atadura, nadar sobre el encarcelamiento del hombre contemporáneo; romper la red de las alienaciones y ser absolutamente poetas”.

Cuando yo lo conocí, a mediados de los años cincuenta en La Habana, Baragaño no creía en la viabilidad de una revolución en Cuba y se identificaba más bien con el anarquismo. Gozaba entonces de una bien ganada reputación de “poeta maldito” que se burlaba de la cultura oficial en Cuba. No le publicaban su poesía en las revistas literarias de la época. Pasaba hambre y saltaba de un hotel a otro (casi siempre abandonando pertenencias personales, libros y manuscritos), justo antes que lo echaran por falta de pago. Con el triunfo de la revolución, escribió columnas y artículos encendidos en que denunciaba a los insumergibles de la cultura, a los intelectuales que nunca se habían interesado por la política en el pasado pero que ya buscaban cómo integrarse a las filas de la revolución triunfante. Atacó a José Lezama Lima y al grupo de la revista Orígenes por lo que éstos representaran en el escenario cubano, en lo cultural así como en lo político. Hizo, en La Habana cundida del fervor revolucionario de 1959-1961, así como en los tiempos difíciles antes de la revolución, más enemigos que amigos. Permaneció fiel a la revolución hasta su inesperada muerte, sin haber cumplido todavía los treinta años de edad, víctima de la rotura de un aneurisma cerebral, aunque se cree que ya empezaba a criticar duramente a la nueva cultura oficial y a los stalinistas que la dirigían. Baragaño, en “Himno a la muerte”, había escrito: “Mientras la libertad y el amor se me dispersan / Tengo una cita informal y constante con la muerte / ¡Bello aún el tiempo nada ordena!”. Como poeta, llegó a escribir poesía que él creyó necesaria en aquel momento, poesía cargada de marcado contenido social, “en un intento por aprehender la nueva realidad” (Enrique Saínz, prólogo a José Alvarez Baragaño: Poesía color de libertad, UNEAC, La Habana, 1977, volumen que recoge la poesía publicada más poemas inéditos y otros no recogidos en libros).

V

Desaparecido Baragaño, quedan entonces en Cuba el pintor y poeta Fayad Jamís (1930-1992), mexicano, autor de Los párpados y el polvo (1954), una temprana colección de textos poéticos de gran aliento surrealista, y la poeta y escritora Nivaria Tejera (1930). Habían contraído matrimonio en 1952 y marchado a París en 1954. Así describe Nivaria Tejera (entrevista por Pío E. Serrano, Encuentro, No. 39, invierno 2005-2006) los años de La Habana:

“Nos reuníamos sin brújula en los cafés destartalados, en las librerías, comentábamos, acumulábamos, aprendíamos a conocernos sin máscaras, sin destino. Pero íbamos escribiendo y, como a hurtadillas, atisbando misterios, madurando incertidumbres y espejismos, formando un grupo de poetas con Oraá, Marré, Baragaño, Escardó, como el desvío de la excesiva realidad”... Con ojos febriles de eterno desvelado, Fayad reflejaba nuestro desamparo: “Yo traído del miedo, de la rutina, del llanto, / sangre de tinieblas, viento de inmensas llamas / preparo mis gastados equipajes, mis papeles sin rúbrica / mis años, mis sudores: / todo ese remolino de serrín en que vivo... Cierro las puertas y la mancha de mis párpados / y huyo más del cielo, descendiendo de escalón en escalón, de muerte en muerte”, clamaba en Los párpados y el polvo”.

Y los de París:

...“fue el conocer a Breton y a Péret lo que me integró a esta ciudad. Asistiendo a algunas de sus reuniones, el viaje a París tomaba su real dimensión. Puesto que el surrealismo me filtraba otra manera de ver y sentir el mundo, me adherí a él sin reservas. Aquellos alucinados plasmaban con su pendular hasard objectif la poesía de lo cotidiano; cualquier gesto convertía en algo más la función del ser-existir; el mito regía los actos, como en la Grecia antigua: todo era un presente total, una “exigencia-enigma” autómata al acecho de todo. Yo no creía a mis ojos... Las prisiones y libertades asfixiadas que cargaba dentro se justificaban al descubrir, con Nadja, que París estaba “atravesada de significaciones mágicas”... Es otro modo de caminar por la vida, este movimiento de individuos, y me integré a ellos como uno más. Era un movimiento y no un partido. El único al que he pertenecido”.

De vuelta en La Habana en 1959, ambos se incorporan a la revolución, pero en 1965 Nivaria Tejera abandona “la pesadilla de un yo manipulado de manera absoluta, silenciado” y regresa a Francia. Jamís, por su parte, se instala cómodamente en aquel ámbito tan poco propicio a la creación poética al no existir la libertad individual y, así, en su obra subsecuente se observa con claridad cómo el militante revolucionario le gana la partida al poeta, a expensas, por supuesto, de la poesía misma. Fuera de Cuba, sin embargo, el surrealismo continuaría manifestándose con gran fuerza y renovado ímpetu en la obra de los poetas que tempranamente denunciaran la farsa de la revolución cubana y se marcharan al exilio.
VI

Carlos M. Luis (1932), poeta, escritor y pintor, ha publicado varios libros y participado en Francia en exposiciones del grupo surrealista. Partió de Cuba en 1962. Los poemas recogidos en Entrada en la semejanza (New York, 1972) representan, según el autor, “veinte años de exploración poética”. “La poesía —escribe Luis— posee algo de utópico, algo que tiende hacia la abertura constante de nuestra existencia. Esa abertura es el espacio de la libertad. Poesía y libertad son sinónimos; suprimiendo la una se mutila la otra”. En efecto, la mejor poesía de Luis es testimonio apasionado y a la vez lúcido de los hallazgos y descubrimientos a que sus investigaciones poéticas le guían misteriosamente; y, asimismo, ratifica la validez última de los principios y los temas que en tales momentos rigieran y formaran su visión surrealista del mundo: el amor, la libertad, el ser, la existencia, los elementos, la luz, la verdad, la muerte. Así:

Recortados sobre el océano
rodamos hacia el alfabeto del Sabbat
una boca perdida pronuncia nuestro nombre
donde el mundo ajeno es el relámpago seminal
el pasado es una máscara manchada
y su enano ha visto al día jueves perder su contorno
para limpiar el espejo que cubre al mundo
porque guardamos líquenes de alquitrán
cráteres umbilicales
talismanes ojeras
ojeras Martinica
Martinica Haití
Haití escorpión
escorpión labio de sal
porque escondemos
al dios guadaña los murciélagos Wilfredo Lam

(De “A André Breton”)

Luis, sin embargo, en el transcurso de sus exploraciones de lo poético ha tomado rumbos que le apartan decisivamente de una auténtica visión surrealista del mundo. Su formación católica y su identificación personal con Lezama Lima, en los últimos años de la revista Orígenes, en La Habana de los años cincuenta, le ganaron, por una parte, el escarnio de Baragaño (se les sabía, dentro de los círculos intelectuales de la capital, enemigos irreconciliables, a pesar —o quizás en razón misma— del interés por el arte y la poesía surrealistas que ambos compartían); mas, por otra parte, aquellas otras actividades e intereses que le situaban de hecho en las antípodas del surrealismo le ganaron, precisamente, la entrada en Orígenes, lo cual para Luis era logro mayor. Así, el poeta experimentaría también con unos textos más o menos poéticos en que el fervor religioso —o, más exactamente, católico— y, en sus mejores momentos, un cierto misticismo de nuevo cuño habrían de obliterar casi por completo al poeta capaz de atrapar la “surrealidad”, y, últimamente, con lo que se ha dado en llamar “poesía visual”.

De todos modos, ahí queda la obra poética de este investigador y estudioso del surrealismo francés en la que a veces resuena la expresión surrealista, aunque acaso permanezca en duda su autenticidad.

VII

Uno de los poetas cubanos contemporáneos de más auténtica expresión surrealista es José Antonio Arcocha (1938-1998). En La Habana, donde viviera en sus años de estudiante hasta su partida hacia Europa en 1961, conocería a Fernando Palenzuela y a José A. Baragaño, quienes habrían de influir decisivamente en su formación como escritor y poeta. Luego de frustrados intentos de radicarse en España, Alemania, Luxemburgo y Bélgica, logró establecerse por relativamente largos períodos de precaria existencia en New York, Puerto Rico, New Jersey y, finalmente, Miami. En 1970 Arcocha colaboró con Fernando Palenzuela en la fundación y co-dirección de Alacrán Azul, revista de arte y literatura con sede en Miami, cuyos dos únicos números destacaron y son recordados todavía por su rara calidad y sorpresiva aparición en el páramo editorial y cultural que era Miami entonces. Publicó tres volúmenes de poesía: El reino impenetrable (New York, 1969), Los límites del silencio (Madrid, 1971) y La destrucción de mi doble (Madrid, 1971), y una colección de cuentos breves, El esplendor de la entrada (Madrid, 1975), que recogía relatos que habían sido escritos muchos años antes. (Con la publicación de La destrucción de mi doble, Arcocha anunció que no planeaba escribir otros libros, y así lo cumplió.) Sagaz manipulador de la forma poética, explorador subterráneo de los orígenes, apasionado exorcista en perenne batalla con los fantasmas que le acosaban incesantemente, Arcocha se sitúa desde temprano en el centro mismo de la gran vertiente surrealista que surte la poesía contemporánea y que se inicia en los círculos surrealistas de París por los años veinte.

Aquí está la voz del poeta:

He logrado descifrar el delirio de los cristales
Las hormigas enmascaradas anhelan el incendio de las estatuas
Y un clima de alambre donde se desgarra el monarca
Al polvo despiadado sobre los andamios de la fatiga
Al conjuro de las espinas al veneno en las flautas
Opongo los mitos del sueño los peces en el follaje

(De La destrucción de mi doble)

Nunca más tus ojos que traspasan la niebla
No hay sílabas para tus senos de relámpago bajo la lluvia
Aquí ya hay sólo corales de realidad que esperan el desembarco
Los volcanes del archipiélago indonesio
Y la espada que reluce con la sangre de la dialéctica
Son signos visibles del huracán que anuncia los días de Octubre
Llegaremos galopando el alba con el ras de los mares
No habrá piedad para las naves siniestras
Una escuadra de buques fantasmas ya avizora el castillo
Un salva de libros un arabesco de páginas
Inician su danza en las garras mismas del tigre
Se esfuman las puertas de la prisión y los guardianes con ellas
Ennegrecen los cabellos en la raíz del silencio
Como en sueños hemos asesinado al ángel de la espada flamígera
Es pasto de las llamas un solo árbol del bosque.

(De Los límites del silencio)

Arcocha murió como vivió, solo, en el horror del exilio que no supo cómo conquistar, víctima—como tantos otros—de las fuerzas que le hicieran abandonar su patria (que era, más que Cuba, La Habana) y transitar un mundo extraño, como si hubiera sido de otro planeta; odió al tirano (“sólo tú eres responsable del éxodo”) y amó la libertad, y apreció, sobre todo, la inteligencia, la amistad, las palabras, la escritura, la expresión exacta, los misterios del acto creador, la poesía eterna.
VIII

Fernando Palenzuela (1938) y José Alvarez Baragaño son hasta hoy los máximos exponentes de la poesía surrealista en Cuba. Palenzuela conoció a Baragaño en La Habana de los años cincuenta. En 1960, cuando los primeros poemas de Palenzuela (como “Fernando Pazos”) aparecieran en Lunes de Revolución, Virgilio Piñera exclamaría: "He aquí a un poeta". En 1961 marcha a Europa, viajando por España, Francia y Alemania, principalmente, hasta 1962 cuando se radica en los Estados Unidos. Por una década abandona toda actividad literaria, preocupándose más por la poesía de la acción en el mundo que por la acción de la poesía sobre éste. De vuelta a la creación poética funda y co-dirige, junto a José Antonio Arcocha, la revista Alacrán Azul (1970-1971). Su primer libro, Amuletos del sueño (Salamanca, 1972), de gran calidad, recoge poemas escritos entre 1958 y 1962. Alberto Baeza Flores escribió: "Amuletos del sueño [del cubano Fernando Palenzuela] es un libro de continuas asociaciones incesantes, con delirios, con pasos mágicos en la ebriedad del inconsciente, que nos permite descubrir zonas secretas del ser. Está entre el sutil y penetrante resplandor mantenido de Eluard y el huracán de acerado clima de ciertos tonos de Breton. Está en la línea de los poetas chilenos de Mandrágora y en la de César Moro y Emilio Adolfo Westphalen. Con esto creo subrayar la importancia del libro de Palenzuela dentro del surrealismo latinoamericano".

La poesía, según Palenzuela, “significa mucho más que una mera gimnasia del espíritu". Piensa, como Artaud, que "la poesía debe ser una especie de develamiento del ser, una proyección de lo absoluto sobre la realidad", y añade: "la poesía y la creación poética [son] algo más que un mero quehacer formal, o pasatiempo de ocasión, o planificado cotejamiento de palabras, más o menos dichoso, sino, antes bien, la expresión misma del ser... En definitiva, no creo que la poesía consista en descifrar lo indescifrado, sino en conocer lo indescifrado que está en uno". Por años Palenzuela se dedica a tales investigaciones, las que resultan en un segundo libro de poemas recién publicado, La voz por enterrar (Denver, 2006). Tiene en preparación otro volumen de poesía, Esfera Inacabada.

Hay en la poesía de Palenzuela una búsqueda incesante de las claves de lo maravilloso, de los secretos de la creación poética —una exploración de los temas esenciales de toda gran poesía, no importa la época: la muerte, el amor, la libertad. Así, el poeta se pregunta:

¿Dónde está muerte tu aguijón
El impalpable imperio de frente como una estatua de sol negro?
[...]
¿Dónde está la piedra que sonríe
La llamarada de tu boca Muerte?
El rito inapelable de los delfines
Las oleadas de insectos de cal viva
Y las diversas trampas que elaboro
Desde la nave que habita mi memoria
Sólo echarán a tus entrañas sedas
Más feroces y antiguas que el diamante
¡Oh Muerte!
Y este lago huésped de tu carne
Batiendo como una espina anticipada
En la sala de cirugía de esos ojos
Estelares que barren las aguas residuales
Esta prisión del tiempo que pudre mis oídos
Niegan mi libertad no cabe en las escamas
Del Gran Druida marcando el roble donde sollozan los vampiros


(De “Libertad color de hombre”,
Amuletos del sueño)

En La voz por enterrar, el poeta, pasajero invisible pero plenamente consciente de las irreales propiedades del ser, hace inventario de sí mismo y, caminando solo, en una casi despedida o final de juego, en anticipación del silencio último, entre señales ocultas y múltiples referencias a la ubicua “death in progress”—la perenne compañera de viaje—, escribe:

Si lo que hay que enterrar es el silencio
Esa otra voz con que tropieza
La araña de mi nombre en el vacío
Mi voz encerrada en una caja invisible
Mi silencio como un guante sobre la empuñadura de una luz negra
Entonces la aguja para tejer los simulacros
De mi sombra que avanza entre las venas de los cataclismos
Decidirá si he de saltar de un puente a otro
O acaso permanecer con mi cabeza inclinada
Del lado izquierdo de las nubes
Donde un hacha de oro lee los presagios
Cascos de caballos retumbando sobre el polvo de tu cadáver
Entre solemnes apostadores que sólo ganan para seguir jugando
Estrella o escudo vida o muerte
Como la trayectoria de una piedra lanzada al infinito
O la caída de un ave mortalmente herida
Desprendiéndose de su último vuelo
Para hospedarse en una de las uñas del viento
En el espacio donde florece la memoria abolida
[...]
Si no puedo salvar todos mis sueños no salvaré ninguno
Que me despedacen sobre la hierba azul de una tierra que amo
Cuando me envuelva la increíble sombra que me aguarda
Ya no habrá más códigos ni juegos
Sólo la simetría oscura de infinitas lunas
El sol sobre mis huesos en su galope ciego
El agua insomne de la blanquísima aventura
Mi voz oculta en las raíces de los mangles
Mi voz por enterrar
Secretamente

(De “La voz por enterrar”)

IX

Poeta, artista plástico e investigador literario, Jorge Valdés Ramos (1946) estudió arte en la legendaria escuela San Alejandro, La Habana (1967). Vinculado al grupo literario de El Caimán Barbudo, donde publicara sus primeros poemas (1966), su poesía también fue incluida en la antología Punto de partida (La Habana, 1970) por Raúl Rivero. Valdés Ramos cuenta que “su interés por el surrealismo data casi del momento mismo en que se vio obligado a abandonar sus estudios pre-universitarios (tenía una fuerte vocación por la bioquímica), tras ser llamado al servicio militar obligatorio (1964). Tiempo después le escribió a su compatriota, el pintor Jorge Camacho [en París], con la secreta intención de integrarse al surrealismo activo, pero la noticia de éste que el grupo parisino había dejado de existir con la muerte de André Breton (1966) fue algo que lo desconsoló en grande. A partir de entonces decidió vivir hacia adentro, en el mayor de los silencios posibles. Así se quedaron inéditos un poemario tras otro [que] quizás se perdieron cuando partió exiliado hacia los Estados Unidos (1989)”. Es autor, asimismo, de una obra de teatro surrealista, El carné y los estropajos. Ha participado en exposiciones colectivas en Cuba, Estados Unidos y Chile.

He aquí una muestra de su poesía:

Frío de colección con mansiones de mandíbula
Para lo poco rápido que suspiran se ven bastante
El saludo intermitente de lo educado inconstituido
Es la posibilidad ansiosa de lo extraño permanente
Como a degüello entre dos casi me vacían el cerebro
La caricatura de odio la envidia sublime esperpento
Hecho el destino nada se puede corregir cadavérico
En el suelo erguido derrotado aún conservo el rostro
Me voy a morir contento en lo mío muy fructificado
A la fuerza lo obtuve en medio de los varios terrores
Decir lo contrario a lo exacto es como mentir en seco
Los hijos de pluma van a arder pronto con sus venenos
A sucumbir en blanco irán todos los necios semblantes
En tanto la mandíbula de colección en el frío se manifiesta


(“Decir lo contrario”)

En la poesía de Valdés Ramos el sueño, lo invisible, las “imágenes reales de lo que no existe”, los colores, son como trazos sobre un lienzo en que lo maravilloso se asoma y, de pronto, desaparece:

Imágenes reales de lo que no existe
de lo que existe como tal y no se ve
de lo invisible afilado que no se siente
de lo que se huele ajeno como incorpóreo
de lo que se escabulle sin presentaciones

Imágenes nítidas de la fatiga tentacular
aparecidas de improviso mientras se duerme
con su cara criminal de monstruo horrible
tambaleantes en medio de un paisaje
que desaparece

(“Paisaje que desaparece”)

X

Amuletos del sueño, de Fernando Palenzuela, aunque escrito entre los años de 1958 y 1962, es publicado en 1972, veinte años después de la aparición de Cambiar la vida (1952), de José Alvarez Baragaño. Pasan otros veinte años antes que se revele otro joven poeta de origen cubano, Walt Jiménez (1963), nacido en Jersey City, New Jersey, con un volumen de poesía, Arcanos del otro (1993), que es como una “candela encendida” (Lichtenberg) en su proyección francamente surrealista. Jiménez escribió los poemas incluidos en esta colección en Montclair, Miami, Venecia y Sant Pere de Ribes entre los años de 1984 y 1987. Con epígrafe de Rimbaud ("Plus de mots. J’ensevelis les morts dans mon ventre. Cris, tambour, danse, danse, danse, danse!", de Une saison en enfer), Jiménez escribe en el introito del libro: “La poesía no es algo de palabras y papel. Es carne y sueño y sangre y vida. Es los gritos que se oyen en la noche. Es el ritmo perdido del tambor en la jungla. Es la danza del poeta”. De ahí parte con inusitado brío y compone poema tras poema de un lirismo sorprendente, mas a veces de rasgos claramente saturninos:

Una esperanza silenciosa me lleva
Calladamente a la víspera de la muerte
Soy viajante de las aguas
Busco al dios oscuro que reina sobre ellas
Dios de fluidez y transparencia
Juez del mundo de coral y profundidades
Me río de ti
Me burlo de tu fe en la salvación del hombre agua
Creación del vacío
Abismo será
Pero quedarán las aguas del sol siempre frío
Y en ellas vivirá el hombre agua
Hasta que muera su dios demente
En ellas llevará su vida ligera y esbelta.

(De “Tareas”)

“Mi alma me acompaña en la búsqueda de mi amada Muerte”, escribe Jiménez (“El Mago”), y:

A tu lado muere lentamente una bestia de cristal
¿Eres tú el asesino?
Siglos de desamparo nos han dejado débiles y perdidos
En esta maraña de días infinitos y noches interminables
Sólo el abismo nos queda como alternativa
A la monotonía de la confusión
Pero dentro de esta prisión hay una celda sin paredes
Donde ha llegado el tiempo de los asesinos
Reunidos en aislamiento y unidos en soledad
No hay más que esperar la llegada de la magia
Sé que eres tú el portador de aquella arma
Que derrumbará las tapias que nos encierran
Y contigo entraremos los campos magnéticos.
[...]
Sé que cerca de mí
¿Quizás en mí?
Sigues tus investigaciones al compás de la luna
Y la marea
Y la memoria tenaz

Nací contigo y contigo muero.

(De “Elegías a Baragaño”)

***

Octavio Paz (La búsqueda del comienzo, 1954) observa: “el surrealismo —en lo que tiene de mejor y más valioso— seguirá siendo una invitación y un signo: una invitación a la aventura interior, al redescubrimiento de nosotros mismos; y un signo de inteligencia, el mismo que a través de los siglos nos hacen los grandes mitos y los grandes poetas. Ese signo es un relámpago: bajo su luz convulsa entrevemos algo del misterio de nuestra condición”. Así, en la poesía cubana contemporánea la llama del surrealismo permanece viva y, según parece, no habrá de extinguirse jamás.

* Este ensayo apareció originalmente en la revista electrónica Agulha (www.revista.agulha.nom.br), No. 53, agosto-septiembre 2006. Algunos de los poetas cubanos mencionados pueden ser encontrados en http://www.sonambula.com/ y en http://www.jornaldepoesia.jor.br/bhcuba.htm

Vicente Jiménez (Cuba, 1936). Ensayista. Reside en Miami Beach, Florida. Tiene en preparación el libro Las claves prometidas: proyección del surrealismo en la poesía cubana contemporánea.

Imágenes

[1] El poeta argentino Aldo Pellegrini
[2] Carátula de la revista cubana Orígenes
[3] El libro rojo de Barcelona [Red Spanish Notebook] de Mary Low
[4] Poeta cubano José Álvarez Baragaño
[5] Poeta mexicano Fayad Jamís
[6] Poeta cubano Carlos M. Luis
[7] El Alacrán Azul, revista de arte y literatura, fundada por los poetas cubanos José Antonio Arcocha y Fernando Palenzuela
[8] La voz por enterrar, segundo poemario de Palenzuela
[9] Trabajo de Jorge Valdés Ramos
[10] El cubano Vicente Jiménez, autor del presente ensayo

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